22 de enero de 2017

Una unidad democrática básica

Las cosas de las comunidades, como unidad democrática básica entre muchas, son asuntos dignos de reflexión. De ahí surge esta entrada de hoy, que solo busca reflexionar sobre decisiones asamblearias y, por ende, democráticas.

Hace unos meses sugerí que sería interesante que una vecina que no paga la comunidad pagase ésta limpiando el bloque cada cierto tiempo. De hecho, que yo conozca, hay otro caso en el barrio, y algunos más según me han dicho. Pues, el otro día hubo cónclave de vecinos, o asamblea, y se decidió algo al respecto. Creo que lo que se dijo, respetando el anonimato de mis vecinos y su privacidad, merece la pena ser expresado y contado. Es un indicativo de como funcionan las democracias más elementales del siglo veintiuno.

En un primer momento , antes del inicio de la asamblea, la endeudada habló con la administradora y no se quedó en la reunión. Se fue. Nunca ha asistido a sabiendas de que, aunque no pueda votar dada su deuda, sí tiene derecho a expresarse, a escuchar, y a ser escuchada. Su conversación con la administradora rondó la firma y recepción de una documento donde la administradora acusaba el recibo de una propuesta formal. La vecina proponía limpiar el bloque para ir saldando su deuda ante la denuncia que le había llegado del juzgado. La administradora no firmó.

La asamblea al completo decidió no creerse la propuesta formal de la propietaria deudora, dado que se dijo que sí esa propuesta se firmaba la denuncia se paraba. Objetivo presumible de la vecina. Se expresó casi por consenso que los vecinos no se fiaban de ella pues a qué venía esa propuesta ahora , tras la denuncia formal. ¿ Y por qué no propuso esa opción hace años? Nadie creyó que sus propósitos fuesen nobles, sino formales. Buscaba parar la denuncia durante un tiempo.

Parece ser, además, que ha dejado de pagar la hipoteca y, tarde o temprano, la desahuciaran salvo que venda, si puede.

Desde mi visión de las cosas la propuesta era interesante pero desconocía como podía gestionarse algo así sin que se diese la vuelta a la tortilla. Varias vecinas argumentaron que sí trabajaba para el bloque era capaz de tener un percance, o accidente, y denunciar a la comunidad. Se dijo que sí ella se daba de alta en la seguridad social admitirían su propuesta. No obstante, no he visto esta opción en el acta recibida. Curioso.

Poco más puedo decir de las decisiones asamblearias de una comunidad de vecinos. La democracia básica es difícil . Hay vecinos que no se aguantan, cuando deberían hacerlo. Los conflictos de intereses , las decisiones históricas no olvidadas, y el uso de los cuartos de todos provocan desavenencias. Hay que reconocer que la democracia vecinal es difícil. Todos los vecinos quieren ganar, normalmente, y no siempre es posible. La administradora es la que lo tiene más claro y suele sesgar la información para defender los intereses de la mayoría, siquiera aparentemente. Somos sus clientes. 

1 comentario:

  1. Tirolínea Tribune24/1/17 13:26

    La Casa Blanca sigue sin pronunciarse ante la propuesta de Carenado de incluir el esperanto en su web.

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