31 de enero de 2017

La velocidad en cruces y travesías

Últimamente estoy haciendo muchos kilómetros con el vehículo y no deja de sorprenderme la falta de respeto hacia las limitaciones de velocidad en cruces y travesías. Alucinaba, y alucino. Doy gracias de que no ocurran más accidentes. Y, sinceramente, es posible que los ángeles de la guarda existan.

Ante las infracciones no soy amigo de las multas, ya he sido multado en alguna ocasión y pesan mucho cuando la economía de uno es ajustada, como es mi caso y el de muchos españoles. Me gustaría más bien que antes que el miedo a la multa, cuando existe, se antepusiese el cambio de actitud, pero parece un imposible homínido, una falacia animal.

Estas navidades, viniendo detrás de un camión, pasamos varios cruces y el camionero, cuando la limitación ante un cruce era de sesenta kilómetros/hora -por ejemplo-, mantuvo la velocidad de su vehículo en ochenta. A lo largo de bastantes kilómetros , durante los que seguí una estela que perdía en los cruces cuando él no aminoraba, mantuvo su velocidad constante. Le importaban un rábano las limitaciones de velocidad en los cruces, con los peligrosos que son. Flipé y, recordando esa aventura, aún flipo. Respecto al resto de vehículos, mejor no escribir. Por sistema se saltan a piola esas limitaciones de velocidad, y en alguna ocasión alguno me ha adelantado en pleno cruce y con linea continua. Estas situaciones hacen que mi orgullo se hunda en la miseria, o me sienta estúpido. Hacen que entienda que el mundo de la circulación es una selva de bichos peligrosos.

En cuanto a las travesías, donde muchas veces la velocidad está limitada a cincuenta , e incluso a cuarenta kilómetros por hora, me han adelantado sin pudor.

En base a todo esto, también me ha dado por pensar que puede que el problema esté en mi cuentakilómetros, que marca una velocidad equívoca. Tendré que revisarlo en breve, no vaya a ser que los otros conductores estén cumpliendo las normas de velocidad , y yo no me haya dado cuenta.