18 de diciembre de 2016

Sobre los Dolores del Mundo.

En el capítulo 63, del mismo libro del señor Shopenhauer, el autor alemán expresa tras el filtro inevitable del traductor:

Según la esencia verdadera de las cosas, cada hombre debe mirar como propios todos los dolores del mundo y considerar reales hasta aquellos que no son más que posibles, mientras continúe siendo una firme voluntad de vivir, es decir, mientras afirme la vida con todas sus fuerzas...”

Entiendo, en mi animal torpeza, varias cosas que tenemos que dilucidar los críticos, los no conservadores filosóficamente hablando. Y entiéndase, inevitablemente, como persona conservadora a toda aquella que es muy reticente a los cambios de cualquier tipo. La mayoría de los hombres , y mujeres, de derechas o izquierdas ideológicas, son firmemente conservadores. Sobre todo sí está en riesgo su posición de poder adquirido, mediante el esfuerzo o el oportunismo, su imagen pública, o cualquier asunto que pueda afectar a su ego. Pocos se salvan. Pocos nos salvamos, aunque en mi caso pretenda ser un crítico. Evidentemente, tampoco se trata de ser un veleta, sino de mantener un equilibrio. Se trata de tomar un sendero que indique nuestro crítico  y constructivo camino.

Como cuando un bebé llora cuando necesita amor o comida, se hace necesario, a nivel individual pese a Maya, ser un crítico un poco gritón de injusticias. Esta justificación de una actitud incorrecta no pretende ofender al poder, ni a nadie en concreto. Solo pretende llamar la atención ante necesidades humanas que no están siendo cubiertas...pues ”...cada hombre debe mirar como propios todos los dolores del mundo...

Jacarandá tiene razón cuando comenta que desde la indignación no puede saborearse el amor, pero también es verdad que debe pararse, incluso detenerse, a los abusones de alguna manera incómoda y razonable. Lo que no es razonable es asfaltarles su egocéntrico camino. Ponérselo fácil. Facilitarles sus objetivos presumiblemente codiciosos y faltos de ética hacia el bien común. No es opción ética lavarse las manos como Pilatos. Sus objetivos egocéntricos no deben ser favorecidos con resistencia cero. Y la resistencia ética se desarrolla con la indignación , ante el abuso, y mediante la denuncia pública y justa, ante los actos cometidos sin pudor. Responsabilidad social de facto.

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