11 de diciembre de 2016

Pequeñas Inmundicias. Caso 4.



Respecto al caso cuarto, que puedo relatar con libertad mientras me dejen, se hace evidente que también afectó a otro amigo, a un amigo diferente a los anteriores. No va a tocarle siempre al mismo. ¡Pobrecito! ¡Qué Karma tendría según los indostanos!

La cosa, el hecho, es que le visitaron dos técnicos teóricos de una compañía gasista para revisar la instalación y el contador. Entre charlas y derivaciones este querido amigo pagó una factura de 150 euros , que incluía el CIF del instalador y especificaba el concepto siguiente:

-Revisión de instalación y contador de gas.

Los técnicos se marcharon y le dejaron un precioso papel adhesivo, y de aluminio, en el tubo de entrada al contador. ¡ Qué bonito! Poco después, el estafado pese a su ego y edad, llamó a la compañía gasista para confirmar la revisión pues, curiosamente, estaba esperándola desde hacia tiempo. La compañía le dijo que sus instaladores y técnicos nunca cobraban en metálico. Incluso, el teleoperador le comentó que la revisión de la instalación y del contador era gratuita. Quedó patente que había sido estafado.

Indignado, mosqueado, y otros -ados, decidió buscar la empresa que aparecía en la factura y la encontró aunque, siendo una casa, no le dejaron entrar. Movió papeles e intentó por muchos medios recuperar lo estafado. No lo consiguió. Tampoco le interesaba contratar un abogado porque le iba a salir más caro el collar que el perro.

A fecha de hoy se le ha pasado el berrinche y tiene ciento cincuenta euros menos en su haber. Vuelve a darse el caso de un fraude, o estafa, en el que por su cuantía no compensa que se le aplique ni juicio, ni ley , ni pena. Este evento constata de nuevo la existencia de brechas en nuestro sistema legislativo. El ladrón de poca monta tiene campo de robo entre las grietas de un sistema donde él campa a sus anchas. No tiene miedo al castigo por su inviabilidad económica, tras el balance de cuentas de la víctima. Error.

Posdata: que escriba sobre pequeños ladrones no significa que no opine sobre los grandes. También son repelentes, aunque me parezcan más lejanos. Este entorno repugna de ladrones grandes y pequeños. 

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