30 de diciembre de 2016

La Bajada de g



Corría el año dos mil dieciocho cuando, sin explicación aparente, la gravedad de la tierra bajó un cincuenta por ciento. De un momento al siguiente el valor de de g, dentro del campo gravitatorio terrestre, bajo a 4,9 m/s2. Todos los cuerpos pasaron a pesar la mitad y surgieron multitud de problemas inesperados.

Muchas maquinas comenzaban a estar sobredimensionadas. Los coches aceleraban con mayor rapidez. Los aviones necesitaban menos pista para despegar. Muchos deportes comenzaron a tener problemas y accidentes. Todos los jugadores de baloncesto podían hacer mates y daban saltos de media cancha. En el fútbol, deporte rey en Europa, los remates de cabeza se habían complicado. La inercia seguía extiendo y había que tener cuidado en saltos y piruetas. Los porteros llegaban más lejos al tirarse. La ejecución de muchas tareas se había complicando. Los científicos se pusieron a averiguar la razón , y sí esa razón era temporal o definitiva. Había cierta urgencia para realizar los cambios oportunos en los diferentes deportes y trabajos donde todo se había quedado pequeño o grande, según los casos. Muchos niños comenzaron a llegar donde antes no llegaban y en su exploración del entorno , en tanto se adaptaban, se lesionaron con algo más de frecuencia. Los médicos comenzaron a preocuparse por el sedentarismo y una posible pérdida de masa ósea y muscular globalizada. Algunos, también se preocuparon por la duración del fenómeno y, si era temporal, las consecuencias cuando volviese la gravedad normal. Había conocimiento de las consecuencias de una gravedad cero, pero no de las consecuencias de una disminución de la gravedad en la superficie terrestre y sobre los homínidos. Había mucho miedo ante las nuevas intensidades de tormentas y mareas.


Algunas personas comenzaron a tomarse el asunto como algo definitivo y aplicaron las medidas oportunas para adaptarse. Solo se observaba gente saltando en espacios abiertos. Los techos de las viviendas se habían quedado pequeños. Las marcas mundiales comenzaron a ser batidas por quinceañeros y quinceañeras. Los acróbatas adaptaron su actos circenses a las nuevas condiciones, y los circos fueron de nuevo espectáculos de masas.


Mientras la gente se adaptaba, los científicos no conseguían comprender lo que había sucedido. Muchos de ellos comenzaron a reinvestigar asuntos ya investigados, por sí habían cambiado otras constantes y leyes del mundo natural. El nivel de entretenimiento generalizado había crecido, y la idea de que vivíamos en un mundo virtual había tomado una gigantesca intensidad. La idea de que vivimos en Matrix estaba tomado más fuerza que nunca.