11 de diciembre de 2016

Iluso Constantino 1/2



Con tanta indignación en el tiempo este entorno, y su autor, pueden parecer tóxicos para algunas personas. Lo siento. Considero el grito como un elemento vital , y necesario, mientras haya injusticias que expresar. La indignación es el umbral máximo al que puedo llegar en un mundo básicamente cruel e injusto. Estoy cansado de tantas injusticias. Estoy harto.

El grito es mi escape más allá del cual no estoy dispuesto a llegar. Esta idea la he repetido muchas veces en este entorno gris que antes fue amarillo. De vez en cuando, tal como hoy, me gusta refrescar esta recurrencia tan propia de este entorno.

A Jacarandá, un encanto entre encantos, no le gusta Constantino Carenado y lo entiendo. Pero en un mundo de pequeños demonios que se creen Santos , conozco muchos, hay que evitar conformismos. El conformismo no ayuda a que el mundo cambie, y aunque gritar siempre no es una solución, gritar de vez en cuando sí que vale. Eso es los que hace Constantino Carenado.

Los gritos discutibles de Constantino Carenado solo pretenden proclamar injusticias para que sean más vistas, o posiblemente vistas, en el mundo de los bichos humanos, en los mundos internos y externos. Es necesario manifestar las injusticias para que los poderes fácticos tomen medidas más justas para la mayoría.

Un amigo chino me dijo el otro día que los españoles nos quejamos mucho . Los chinos, para mí, se quejan poco. Relatividad. Últimamente, con la idea manoseada de que estamos en la tercera guerra mundial, o guerra contra el terrorismo, parece que vivimos en un infierno. Hasta parece feo que ideas locales y proteccionistas intenten frenar la pecaminosa globalización, cuando la globalización , con sus deslocalizaciones, solo ha traído miseria y paro a los países con “mano de obra cara”. Y todo esto sin tener en cuenta la automatización de muchos procesos productivos para minimizar la pérdida de empleos con deslocalizaciones más profundas, y manteniendo precios competitivos. Crisis neoliberal. Crisis para muchos, aunque no para todos. Absurdo antropomorfo.

Continuará.

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