23 de noviembre de 2016

Un Mundo de Mentiras= Paranoia.

En un momento presente en que los hipócritas toman decisiones y contentan a las masas con caramelos de miel, manipulándolas sin pudor, parece resultar razonable la mentira, aunque no me guste su uso y, menos aún, su abuso.

Esta estrada de hoy no pretende hacer apología de las mentira, ni de las mentiras llamadas piadosas. No voy a entrar en esos relieves patateros y perpetuos. Solo quiero tocar la mentira desde mi visión de las cosas, y sus consecuencias inevitables que alientan mis desconfianzas.

Me he cruzado con mentirosos de diferentes valías, y casi todos usaban mentiras que ellos llamaban piadosas o sin malicia. Desde su visión enfocada por mí , que soy el que escribe, tampoco deberían haber sido francos, habría sido peor. No mentir no supone su opuesto. No mentir no supone franqueza pura y dura, porque duele y, muchas veces, es innecesaria. Hay más opciones a parte de la aparente dualidad.

Sigo leyendo la prensa, aunque muchas veces no pase de las primeras páginas, y noto la parcialidad y sus mentiras por todas partes. Noto hasta la estafa de las ideas. La estafa de las opiniones pagadas. Los diferentes sesgos se convierten en alfileres, puntillas, e incluso tachuelas, dirigidas a mi pobre mente y su cerebro de patata. Me molesta, sobre todo, que un ladrón se convierta en víctima y muchas personas hablen, e incluso escriban bien, sobre no hablar mal de los muertos. Muertos o vivos, nuestros hechos, nuestros actos, son los que nos han definido, son los que nos definen. Debería tenerse en cuenta, con todos mis respetos, que un ladrón sea ladrón hasta que se arrepienta y devuelva gran parte de lo robado, y si fallece antes del arrepentimiento y devolución, pues muere ladrón y santas pascuas. Y no dejo de reconocer que es razonable el perdón, al igual que son razonables las tentaciones y las caídas en vida. Pero cuando la muerte llega, poco puede corregirse ya en esta vida.

Por desgracia, y en base a mis desconfianza de los medios y los poderes fácticos, no me creo mucho de lo que me cuentan , o escriben, porqué puede ser mentira. Dudo de que algunos muertos estén muertos, y lo siento. En un mundo como el mío es tentador constituir una empresa que te vende la muerte virtual, y santas pascuas. El muerto virtual paga y la empresa gana dinero. Y el fallecido virtual se va a vivir lo que le quede de vida a un balneario, o a un spa, que esté a miles de kilómetros de distancia. Fuera de los entornos mediáticos. La idea suena preciosa para aquellos, o aquellas, que meten la pata y ,teniendo dinero directo o indirecto, no pueden sacarla del agujero ocupado. Esta idea es una consecuencia de vivir en un teatro de títeres. Se apoya en ver roles diseñados que se desarrollan en el escenario de los medios con detalles en el tiempo. Esto es lo que tiene la abundancia de mentiras, dudo de muertes y sepelios informados. Pobre de mí.


Saludos.