24 de octubre de 2016

Dentro del Sistema 6. Impuestos.

La pregunta asterisco solo puede ser respondida desde la humildad, la retroalimentación, la generosidad, y el equilibrio de recursos entre los homínidos. La concentración de poder, de derechas, de izquierdas, o de centro, debe minimizarse y no maximizarse. Los recursos limitados deben redistribuirse ética y pacíficamente. Las personas, diferentes y enriquecedoras, deben poder moverse sin violencia o miedos en el sistema. Deben aportar lo bueno que hay en ellas sin miedo a perder. Deben vivir con dignidad. Eso solo puede hacerse desde la paz y desde el respeto entre seres de múltiples culturas y potenciales.

Un conferenciante, del que escribí en este entorno vomitivo, ya comentó que la globalización no puede frenarse, pero sí pueden hacerse cosas interesantes, éticas y solidarias, a nivel local. Es una pena que este tipo de afirmaciones sean presumiblemente muy ciertas.  Para mí, un pobre iluso, una población crítica y constructiva sí podría controlar a los gobernantes de los estados en lugar de ser controlada , o manipulada, por ellos. Absurdo y muy real.

Los medios de comunicación de masas, ese cuarto poder del que tanto se escribe, sí podrían hacer mucho más si no tuviesen los sesgos de sus pagadores. Tendrían que controlar a los gobernantes para que, dado que el que paga manda, nosotros, la mayoría del pueblo pagador, mandásemos sobre ellos, y así ellos defendiesen, de facto, los intereses de la gente que paga impuestos directos e indirectos.

Es una paradoja, a parte de un gran absurdo, que mientras los pagadores de las corporaciones deciden el futuro de sus empresas, los pagadores de impuestos no sean defendidos por sus representantes democráticos y, por ende, no puedan decidir el futuro de sus países o estados. Es paradoja que los gobernantes de los pueblos, teóricamente democráticos, defiendan a las minorías y sus capitales en lugar de a sus pagadores mayoritarios. Constituye una anomalía global de las democracias. Si es que vivimos, realmente, en democracias, claro.

Repito. Sí normalmente el que paga manda. ¿Por qué la mayoría de la población, que vive en teóricas democracias, no manda sobre su clase política y representativa? ¿Es de recibo qué, con la escusa de necesitar dinero de fuera , los gobiernos no graven con impuestos a los inversores, pero sí graven a los trabajadores, para que así entre dinero en el sistema público?


Continuará...

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