24 de octubre de 2016

Dentro del Sistema 5. Equilibrio.

Responder a la pregunta asterisco (*) requiere un nuevo paradigma donde las personas puedan esforzarse y ser valoradas de verdad. Auténticamente.

Reconozco que me estoy poniendo muy pesado en estas últimas reflexiones, pero estoy concentrando todo lo que he dicho aquí, en este entorno gris que antes era amarillo, sobre nuestro sistema y sus mejoras necesarias. Se trata de un pequeño esfuerzo de concentración y análisis de nuestro momento espacio-temporal terrestre, y mi momento junto a los demás, a esos llamados próximos y prójimos.

Se sabe, sabemos, que un cojo no podrá saltar, sin tecnología y con gravedad terrestre -por si las moscas-, dos metros de altura. Evidentemente, sería despropósito comparar lo que salta un cojo con lo que salta el campeón olímpico de salto de altura del año 2016. Y no se trata de menospreciar la cualidad de un gran saltador, se trata de valorar la diversidad homínida como riqueza social antes que como losa social, o losas sociales.

También es de perogrullo, pero tengo que escribirlo, que el esfuerzo debe ser valorado y debe anteponerse al oportunismo y la endogamia. Lo siento. Y respecto a la brillantez, aunque duela, debe ser valorada en su justa medida. Asunto bien complicado de cara a envidias, celos, agravios comparativos, y egos crecidos. La genialidad no debe bloquear el desarrollo personal de los que no son genios. Hace falta equilibrio ante una cuestión tan complicada cuando tenemos un sistema que alimenta la frustración, y hasta la rabia. Un sistema que cuando localiza a un genio lo coloca en un pedestal de ídolo, cosa que para mí es despropósito. La idolatría intensa genera demasiada sombra sobre los demás y todos no somos tan malos, ni tan iguales entre nosotros, pues lo que prima en el universo humano, repito, es la diversidad homínida de cualidades o potenciales. Hay que bajar la intensidad del foco y poner una bola con espejos.

La distinción exagerada perjudica a los demás seres que no poseen esas cualidades y qué, en consecuencia, se sienten inferiores. Desequilibrio evidente.

También hay que reconocer que no todos los ídolos tienen el mismo peso. El ganador de Gran Hermano 2020 no podrá tener el mismo peso que Newton, que Tesla, que Edison, o que Juan de la Cierva y su autogiro.

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario