31 de octubre de 2016

Dentro del Sistema 10. Buena Voluntad.

Va siendo hora de amarnos en la diferencia. Menos comparaciones, y más crecimiento interior y constructivo. Y cuando surjan personajes tóxicos, neutralizarlos con el ninguneo, como se hace ahora con los excesivamente rebeldes. Cuando los personajes tóxicos aparecen debe haber sesgo, pues el enfrentamiento violento nos acerca a su infierno, al infierno del tóxico que se convierte en nuestro infierno. En estas situaciones de seres, o entes tóxicos, todo se complica. Y una complicación añadida es definir lo que es un ser humano tóxico y pescarlo a tiempo . Además, desgraciadamente, la definición depende del juez, o de los jueces... Problemas de siempre con posibles e inevitables cazas de brujas donde el bueno puede pasar por tóxico , siendo marginado, y el poder puede llegar a los tóxicos auténticos, bichos malos, apareciendo las guerras. Estupidez.

Un ejemplo para desambiguar: si la globalización está generando agravios comparativos y pobreza, pues que vuelvan los aranceles, pero aranceles de verdad y no corruptos, como algunos actuales. Me contaron hace tiempo, con tristeza, que en Algeciras había algo de inmundicia. El jefe de un apreciado amigo quería que unos contenedores, provenientes de China y con material electrónico pagado, pasasen la aduana, pero para ello tenía que pagar varios sobornos jerárquicos o estructurales. No lo hizo y se arruinó. Así nos va. Había escuchado eso de los sobornos sobre algunas aduanas Africanas cuando recibían paquetes de medicamentos desde España. Cuando me contaron que eso también pasaba en España, me entristecí.


La riqueza generalizada con recursos limitados puede llegar en cuanto queramos. Solo debe haber voluntad para ello. A buen seguro que caerán muchas enfermedades mentales actuales que surgen de los miedos y de las incongruencias de nuestro sistema socioeconómico. Un sistema sumido en la hipocresía que favorece la proliferación de enfermedades mentales latentes o potenciales. Sí el sistema fuese más justo, se minimizaría el número de enfermos mentales. Sería algo parecido a lo que sucede con las toxinas en la dieta. Si una toxina apareciese en la alimentación surgirían enfermedades que , si la toxina no fuese mortal, afectarían más a unas personas que a otras. Digamos que habría variedad de tolerancias. Pues con la mente sucedería algo parecido, unos homínidos serían más resistentes que otros a la toxicidad socioeconómica... De hecho, unos humanos son más resistentes que otros a la toxicidad mental del sistema existente. 

Podemos dejar de ser bichos en cuanto queramos. Es cuestión de buena voluntad.