31 de agosto de 2016

Defensores de la gente sin concentración de Poder.



Hace un rato he visto a mi padre, y padre de mis hermanos, disfrutar escuchando a los políticos debatir en el congreso de diputados. Me alegra un montón que en estos momentos históricos seamos capaces de discutir, debatir, discutir de nuevo, argumentar, incluso sacar de quicio sin llegar a la violencia física. En el fondo de mi pesimismo no creo que ninguno de los políticos actuales pueda cambiar nuestra realidad socioeconómica a mejor, aunque me guste escribir sobre utopías, pero reconozco que si miramos tiempos pasados ha habido un avance en nuestra capacidad de debatir, aunque la mentira sea una herramienta sistemática y sistémica. Personas con diferencias ideológicas tremendamente enfrentadas, siquiera en apariencia pública y con secesiones territoriales por medio, son capaces de hablar en un lugar público sin pegarse. ¡Bravo! ¡Gracias!

Pienso, tristemente, que la clase política se ha beneficiado, y beneficia, de su posición de poder al administrar recursos gigantescos, sacados de impuestos y deuda pública, para una redistribución discutible, o para una mala administración de dichos recursos que, antes y después, no son suyos.

No tiene lógica, aunque suceda, que estos señores cobren sin resolver los problemas del pueblo soberano y resolviendo más bien los suyos. No tiene lógica desde la idea de lo que supone representar a alguien que ha confiado en tí, o en tu ente político. Es absurdo y real lo que sucede. Buenas condiciones laborales con suplementos cuando un porcentaje representado, y en crecimiento, pasa necesidades . Y en las necesidades entra que los dos miembros de una pareja tengan que trabajar sí o sí, dejando los niños en las guarderías, colegios, o con los abuelos. Precariado mientras los representantes están bien asalariados. No tiene lógica no sufrir las consecuencias de los propios actos. Lamentable y muy mejorable.

Tras tantos años de existencia me opongo a el aumento del poder en las personas. ¡No al incremento de poder de señores que están posicionados en estructuras supranacionales! Básicamente por la incapacidad humana de enfrentarse a su erótica. El poder es demasiado atractivo y debe tener limites pequeños o medios. Y, cuidado, que el comunismo pasó el poder de unos a otros que fueron los miembros del partido, utilizando al pueblo como siervo ideológico. ¡OJO! Las estructuras de poder deben ser recortadas, o “recortadillas” , para ser controladas por la soberanía popular. La idea de Europa ha dejado de ser atractiva para mi , en tanto en cuanto surge una perdida de soberanía y control democrático del gasto de los impuestos cobrados, y del endeudamiento, por mucho que votemos para el parlamento europeo. No lo quiero. No quiero una Europa administrativa y con “gangrenas” en nómina. Creo que ha sido un error donde han entrado elementos no deseados para el bien común. Cosas de bichos. Lo siento. Libre circulación de personas en Europa sí, pero nada de centralizaciones de poder que pierden el norte y pagan nóminas gigantes. El chollo debe terminar.


Y para concluir hoy expresar que los representantes democráticos deben ser defensores de los intereses de los representados, y no de minorías económicas que interesan a los representantes, a sus amigos, o a sus familiares. ¡Basta! ¡No os vendáis más! Que el capital se defiende muy bien solo. Defended de forma pacífica a la gente de una vez por todas. ¡Basta de teatros! Y ¡Gracias por debatir!