24 de julio de 2016

Desde la Tribuna II



Continuando con la cuestión abstencionista del PSOE tengo que teclear más palabras hacia el absurdo antropocéntrico, hacia el teórico absurdo que no es tal. Necesito teclear mis pensamientos aunque mis palabras y sus ideas sean de valor cero y ánimo intenso. Realidad Carenada.

Escuchando y viendo al señor Bono me hizo gracia, sin animo de molestar, que criticase la soberbia del Sr. Iglesias cuando él, a su manera, también la estaba demostrando  porque la tiene y se nota. Se veía en la distancia virtual de la pantalla. No es que el Sr. Iglesias sea de mi gusto, ya se lo comenté a mi amigo el Nórdico hace tiempo y me ayudó Jacarandá, pero es fácil criticar a los demás sin mirarse al espejo. A mi me pasa a veces en mi animalidad.

Señor Bono, con todos mis respetos, observé en usted soberbia, ego, e, incluso , cierta rabia basada en su afán competitivo y de ganador. El Sr. Iglesias y usted están demasiado obsesionados con la palabra ganar, o su variante : ganador. Parece que se trata de una competición por el poder de la izquierda y más allá, antes que de una competición por dar servicio y representar al pueblo soberano, sí es que somos soberanos de algo en base a lo visto desde la crisis, desde el aumento de los millonarios en España durante los últimos años...

Es verdad que usted es un barón socialista, pero también parece un clérigo con mucho carácter dando una misa a  la antigua usanza. No parece un clérigo de la teología de la liberación «socialista», como debería ser. Es normal que sus hijos sean de derechas o centro, con todos mis respetos.

Por estrapolación, todos los barones socialistas, o muchos de los que aparecen en prensa, tienen posiciones de privilegio e, incluso, posiciones muy adineradas. Digamos que no llevan vidas sencillas ni humildes. ¿No es socialista el Sr. Mújica? ¿No deberían parecerse ustedes a él en su madurez?


Estas palabras no pretenden molestar a nadie, discúlpenme ustedes si ofenden, solo buscan reflexionar sobre el mundo de la política y sus ideologías de izquierdas en forma de patata o tubérculo, siquiera en estos momentos históricos del absurdo antropomorfo de seres superiores que , de facto,  son inferiores. Cosas de bichos y paradojas.