17 de julio de 2016

Conversaciones en el Pantano II



Se establecieron muchas conversaciones que no tuvieron desperdicio. Otra de ellas versó sobre las plantaciones extensivas de soja en el norte de Argentina. Plantaciones efectuadas a costa de la desforestación de bosques que, entre otros servicios naturales y ecológicos, han permitido, y permiten, la supervivencia integrada de los miembros de la tribu Toba que convive con dichos bosques desde antes de la llegada de los españoles.

Fue lamentable escuchar a mi apreciado interlocutor cuando me dijo que se está retirando masa forestal para sembrar soja claramente destinada a la exportación e, inevitablemente, al enriquecimiento de unos pocos. Me entraron ganas de vomitar los exquisitos macarrones que habían preparado entre Jacarandá y Prudencia . Este manjar de pasta, que normalmente ingiero con desidia y apatía, estuvo a punto de ser desahuciado hacia el exterior del espacio-tiempo-pantano de los objetos y sujetos sitiados entre los cuatro elementos de la naturaleza.

Para más inri el joven presidente argentino actual parece haber sido un colaborador intenso de esta desforestación mercantilizada, para el beneficio de unos pocos y la miseria de muchos. Como dice Julio: nada nuevo bajo el sol. 

¿Beberé refresco de soja a partir de ahora? 

No sé. No sé.


Cuando las plantaciones extensivas comenzaron a hacerse, Greenpeace denunció los hechos y, visto lo visto, fue para nada. Todo continuó hacia el abuso del fuerte sobre los recursos del pueblo argentino , en este caso, sobre su tierra, sobre su bosque y sobre sus habitantes y usuarios ancestrales, sobre los Tobas.

¿Está siendo segregada la tribu Toba ? ¿Por qué? 

¿Son menos qué otros ciudadanos argentinos? 

¿Están siendo ninguneados? 

¿Será la estupidez de nuestra especie? 

¿Será nuestra animalidad? 

No me entero. 

Pese a tanta aberración, propia y ajena, continuaré caminando. Soy un caminante. No me queda más opción que dar pasos y contemplar el exterior y, todo hay que decirlo, el interior. No me queda más remedio aunque no me guste lo que siento y veo por todas partes. A veces pienso que sufro sin necesidad. ¿Estaré perdiendo la empatía Carenada?