7 de junio de 2016

Dolor en Absurdo



Es curioso el montón de reflexiones que pueden hacerse en torno al dolor y su padecimiento. Resulta, realmente, un asunto de filosofía. Está claro que hay distintas intensidades de dolor, y distintas variedades , también, que van desde el dolor físico al dolor psíquico con sus infinitésimos.
De entre tanta diversidad no comprendo los dolores gigantes y duraderos, pues carecen de sentido biológico dado que mucho dolor indica que algo va mal pero, sinceramente, su prolongación en el tiempo con intensidad es algo ilógico. No le encuentro significado ni valor a los dolores intensos y persistentes. Son absurdos, pues el enfermo ya sabe que está mal. ¿A qué viene tanta insistencia nerviosa e intensa? ¿Qué necesidad biológica hay en el dolor prolongado de un enfermo? No lo entiendo. No lo veo. Lo siento de verdad.


Detrás de las distintas reflexiones que hay sobre la razón del dolor he leído desde razones extraterrestres, donde los reptilianos consumen dolor homínido como el que bebe leche de vaca, por ejemplo, hasta razones médicas donde los nervios inflamados dan la lata mientras permanecen en ese estado como consecuencia, por ejemplo, de una artrosis , pasando por cuestiones de karma o deudas pendientes del alma, e incluso he leído razones relativas al mal funcionamiento de nuestros sistemas anatómico-fisiológicos que entran en bucles perniciosos, algo así como si un sistema operativo de un ordenador tuviese defectos que apareciesen de vez en cuando y que se hiciesen tan recurrentes como los bucles infinitos. La cosa es que un ordenador siempre podemos reiniciarlo o, si no se deja, apagarlo e iniciarlo de nuevo. Incluso podemos repararlo arreglando su hardware y su software...Pero en nuestros cuerpos no es tan sencillo.


En resumen, considero que cotas altas de dolor son despropósito y que hay un dolor que es el más absurdo de todos, que me indigna sobremanera. Ese es el dolor que provoca la guerra en las víctimas. A fecha de hoy existen demasiadas guerras en nuestro mundo azul, me entran ganas de vomitar. En el caso de las guerras creo, inevitablemente, que hay mucho psicópata que no está al pie del cañón, si no bien protegido en otro país o en un búnker de hormigón. Bichos.


Me duele en el alma que nos causemos tanto dolor los unos a los otros. Y también me duele el dolor autoinflingido. ¡Ay! , Homínidos.

3 comentarios:

  1. Anónimo8/6/16 0:43

    Después de esta disertación sobre el dolor creo que acabas de arrebatarle el Nobel de medicina a la Universidad de Heidelberg.

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  2. Anónimo8/6/16 21:17

    Carenado es experto en dolores de tripa furgoneteros.

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  3. Anónimo8/6/16 23:39

    "La cosa es que un ordenador siempre podemos reiniciarlo o iniciarlo de nuevo. Incluso podemos repararlo arreglando su hardware y su software...Pero en nuestros cuerpos no es tan sencillo."

    Ya te dije que meterte una tarjeta gráfica por la entrada trasera no te iba a mejorar la vista.

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