9 de mayo de 2016

Avaricia en el Mundo Codicia.

Ha llegado el turno de la avaricia. La verdad es que, tanto a nivel particular como general, es un pecado capital que constituye un imperio en estos momentos históricos, e ignoro si siempre ha sido así en el tiempo mental de los homínidos. Otra vez ni idea sobre el pasado histórico de este pecado clasificado y reinante.
Reflexiono sobre todos los pecados capitales expresados en este entorno y me entran ganas de llorar, y si pienso sobre La Avaricia hoy , ahora, en lugar de llorar... ¡Berreo!
Puede parecer que estoy siendo muy exigente en todos mis análisis , pero como Constantino Carenado, como indignado pobre, es lo que pienso, siento, y , evidentemente, transmito. Dejo, dejamos, y dejáis mucho que desear, y no tengo miedo de no usar exclusivamente la atractiva primera persona del plural, o el penetrante: nosotros... Los humanos somos, sois, y son, bichos homínidos en toda regla. Lo siento por todas las almas sensibles que puedan ver otras cosas en los comportamientos sociales mayoritarios de nuestra especie animal con cerebro grande, y manos ligeras. La codicia impera y reina sin pudor. Incluso es amada tal cual vellocino de oro moderno. ¡Ja,ja,ja;ja,ja! ¡Ja,ja,ja;ja,ja!


A nivel general es penoso. La codicia, o la avaricia mezclada con la envida perturbadora, constituye un anatema del éxito personal y profesional. La sutil Avaricia, junto a su prima Envidia, nos tiene conquistados. No dudo en incluirme aunque luche contra ella, ya expresaré su aspecto particular desde mi parcialidad.
Parece que no nos damos cuenta, pero es increíble y, a su vez, penoso. Muchas personas intentan compensar esta tendencia con el altruismo, ayudando a los otros pero, aunque es algo precioso y bonito, no es suficiente, no frena la vorágine de la corriente dominante. La cruel corriente del poder estúpido que olvida la grandiosidad de los seres vivos, que olvida su singularidad al clasificarlos para segregarlos, sutilmente, antes que otra cosa. Esa corriente hace que sean tiempos de Maquiavelo.
Recuerdo a una de mis abuelas que lo tenía muy claro, tal como muchas personas de hoy:
- Yo, primero yo, y ,después, yo.
Este asunto de la codicia tiene el corolario del abusón, o abusona. Es ese típico comentario, incluso expresión consabida, donde al generoso es tachado de tonto, o en el peor de los casos, es ignorado, apresado, robado, vilipendiado, o muerto. Y sucede con frecuencia.
Dado que tengo la oportunidad, de momento, de expresarme en libertad e indignación pacífica, pues lo hago. Gracias.
Resumiendo a nivel general, muchas de las filosofías productivas llevan la codicia impresa en rojo. Codiciamos más dinero. Codiciamos más tiempo. Codiciamos más poder, más producción, más beneficios... Codiciamos una silla mejor. Codiciamos una casa más grande. Codiciamos otro barrio. Codiciamos más comodidades... Viajar más lejos que nadie. Codiciamos más de lo que sea...Y aquí, intencionadamente, he usado la primera persona del plural. El sistema en que estamos inmersos se nutre de la codicia constantemente, y a todos los niveles. No hay límites en su vorágine. Y sino participas de esa dinámica, más allá de ser entendido como un fracasado que está inadaptado a una bazofia, eres una rémora, un irresponsable,o cualquier otra lindeza bien intencionada desde el mono-pensamiento de la corriente principal . Desde el dogma reinante, al fin y al cabo. Parece que se está prohibiendo pensar. ¿Pensar es peligroso? ¿Desde cuándo? ¡Venga ya! ¡Pensar es más necesario que nunca!
Hay un forma de codicia muy curiosa y es la de robar a los otros sin que se den cuenta, o se den poca cuenta. En numerosas conversaciones en el tiempo , gente apreciada ha reconocido que ante la tentación de meter la mano en el dinero público, por poner un ejemplo, para su uso particular y de sus personas apreciadas, metería la mano en la saca sin dudarlo. Si se puede robar, se roba a cualquier nivel y dentro de las posibilidades de cada uno. Es ,digamos, el Punto Codicia, o el Punto Avaricia. En mi caso reconozco que sería una tentación y , siendo como soy en estos momentos, recurriría a mi ética animal para evitar ser arrastrado por esa tentación injusta para los otros y su pecado. Una cosa es que quiera que me toque la lotería, o el cupón, por poner un ejemplo, y otra muy diferente es si abusaría de mi posición de poder para beneficiarme económicamente o, también sirve, para robar.

A nivel particular voy a ser bastante breve y conciso.
Codicio todo aquello de lo que quiero más sin tener en cuenta lo que ya tengo. Reconozco que mi codicia , o mi avaricia personal, se ampara en desear intensamente aquello de lo que carezco, de lo que dispongo poco. Codicio para rellenar mi vacío. Mi ansia codiciosa es una tentación permanente que el sistema socio-económico en que vivo lubrica, o “perfecciona”, con gran precisión. La corriente principal muchas veces me arrolla. El mundo me pide codicia, o, repito, avaricia, antes que generosidad.
La cosa de la codicia es que, me guste o no, tengo que vivir con ella como con todos los otros pecados. En resumidas cuentas, y desde el punto de vista de la moralidad cristiana, soy un claro pecador que intenta tener los mejores gestos posibles sin conseguirlo.
En estos momentos de mi vida codicio , sobre todo, dinero y salud para poder dedicar el tiempo que me quede de vida a hacer lo que me gusta. Y en estos momentos Carenados me gusta: escribir, inventar, y estar con las gente que aprecio y quiero reunido o paseando. Jacarandá entre ellos. Mi familia, Ele, Jota, Eme, Elle y próximos a ellos, también.

Posdata 1: a nivel particular codicio más cosas de las expresadas , pero hasta Constantino Carenado tiene límites en lo que puede ,o quiere, expresar. No obstante, no codicio el mal en los otros, ni la desgracia ajena. No codicio la desgracia ajena por la razón que sea. Ahí, a ese lugar tan oscuro, no he entrado aún, ni quiero.


Posdata 2:algunos podéis pensar que me estoy pasando en mis conjeturas pero no es así, porqué la codicia se caracteriza por su vehemencia argumental, y la vehemencia es imposición, es presión hacia los que no participan del deseo vehemente. Cosas de codicia y codiciosos. Cosas de animales humanos avariciosos en sí mismos.

2 comentarios:

  1. "Lo siento por todas las almas sensibles que puedan ver"

    Carenado poniéndose unas mallas de leopardo para hacer de telonero de AC-DC.

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  2. Astrophisycal Journal13/5/16 19:09

    El telescopio Spitzer de la Nasa capta a un agujero negro expulsando lo que parece ser la antología poética de Carenado.

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