25 de abril de 2016

La Pereza Atascada.



Ahora le llega al turno a la pereza. La verdad es que, antes de realizar los análisis general y particular, necesito un preludio, un inicio. Es decir, necesito una parrafada Carenada cuyo sentido sea inferior a cero, pero sea sentido. La pereza y la "perreza" se parecen demasiado, cosa que ya me escama en un principio. Además, si me remito la RAE (1992), encuentro un montón de acepciones. Una de ellas habla de obligación, otra de tardanza, y existe otra relacionada con emprender...Inevitablemente me muevo en unas circunstancias parecidas a la de la lujuria. Ya estoy temblando tras utilizar mi capacidad de pensar para hacerme preguntas.

¡Carenado! ¡La razón te engaña! ¡No deberías hacerte preguntas! Eres un animal vago. Ya está. Es tu molde, tu “moldecito”. ¡Que no quieres trabajar! ¡Hombre! ¡No te engañes a ti mismo! ¡No nos engañes!

Tecleado este preludio, de carácter inútil y relleno, toca una visión general de este pecado capital que tanto asusta, por ejemplo, en la evaluación de los trabajos por cuenta ajena e, incluso, propia. Es indeseable para muchos que los tachen de perezosos. En algunos trabajos que he tenido era de las peores cosas que podían decir sobre uno. En la fresa la pereza estaba relacionada con el número de cajas que cogías en la peonada de siete horas, con media hora más para almorzar. Y en la venta con la cifra facturada por tus clientes, sin tener en cuenta su volumen de facturación anterior o el vampirismo de clientes de tu jefe de ventas.
A nivel general la pereza da miedo, aunque de forma directa nunca he observado que llamasen perezoso a alguien, aunque pasando hilo en un pueblo de Jaén un compañero que tenía que pasarme el hilo dentro de una pre instalación solo hablaba , y hablaba, con su nueva novia. Fue una prueba muy dura. ¿Era pereza del compañero, o cara dura? A nivel general, y pese al miedo de ser juzgado como perezoso o vago, que también vale, es un concepto que es insulto. Como pecado capital de facto es un pecado que suele camuflarse de distintas maneras. No obstante dudo mucho de que la auténtica pereza sea detectable en un mundo básicamente hipócrita. Considero que se justifica con argumentos de camuflaje para que no surja la idea en los otros. Es un asunto tremendamente sutil.
Hoy existe una “pereza” muy relacionada con una palabra muy común en la prensa , y en la industria, que se llama: productividad. ¿Qué relación existe entre la pereza y la productividad? ¿Existe? ¿Parece que existe? ¿Es real? ¿Hay personas que se tiran al palo en su trabajo remunerado? ¿Todas las personas pueden desarrollar la misma tarea con la misma perfección y rapidez? ¿Se trata de un problema de herramientas y materiales disponibles para producir? ¿El que realiza el juicio puede juzgar? ¿Quién controla al controlador?
Está muy extendida la idea de que la propia pereza está relacionada con la hora de levantarse por la mañana. Parece circular en el aire de las sociedades locales que levantarse tarde es signo de pereza, sin tener en cuenta, porque importa un rábano, la hora a la que la persona juzgada se ha acostado, y menos aún las razones que había detrás del retraso en acariciar el catre.


A nivel particular reconozco en mi franqueza que me da miedo que me llamen vago, aunque puntualmente haya caído en la pereza cuando he iniciado una tarea obligada e, incluso, voluntaria. Digamos que mi máximo contacto con la pereza ha sido, y es, durante el arranque de las tareas, siquiera a nivel consciente. Una vez estoy en ellas las realizo con la mayor pulcritud y disposición desde mis recursos personales. Digamos que pongo la carne en el asador.
Para terminar, expresar que tengo miedo de que los demás me consideren perezoso, cosa que quizás consideren con frecuencia, pero es un pecado, en oposición a su virtud, que no siento que me domine demasiado. Es lo que puedo escribir en estos momentos carenados de mi vida, aunque pueda estar equivocado.


En conclusión inicial, tras dos pecados capitales expresados, entiendo la necesidad de los pecados como referentes morales negativos del comportamiento homínido del pasado, más allá de las religiones de las que surgieron. 
Siempre he deseado que se hablase más de las virtudes, pero pocas veces ha sido así. Ignoro la razón de este negativismo imperante e imperado. Ignoro, incluso, la razón de que lo mandamientos de la ley de Dios casi siempre empiecen por la palabra: NO. ¿No?


Posdata: la palabra pecado está cayendo en desuso. Entiendo que pueda sonar arcaica, pero sus acepciones siguen estando muy de moda, aunque haya que entender su profundo sentido dentro de las sociedades del pasado . Está muy claro que generaban un cierto orden, y afectaban a muchos de los miembros de la religión que fuera o fuese. ¿Por qué? ¿A muchos, o a todos?

1 comentario:

  1. La Policía investiga la relación entre tus paseos por el parque con una barbacoa y la desaparición de los patos de las fotografías.

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