30 de abril de 2016

Comido por la Envidia Sana, si Existe.



Ahora toca, inevitablemente y por seguir el orden de la wikipedia, el escabroso pecado capital llamado: Envidia. Dado el dominio de este pecado en mi vida, donde para minimizar su influencia diferencio entre envida sana y no sana, sin establecer valores intermedios que incrementarían mucho la ambigüedad Carenada, comienzo por la envidia a nivel particular.
Mis envidias deben tener un lugar adecuado dada su perturbación en mi sino, en mi camino vital, pero antes de especificar mis envidias particulares aclarar la diferencia entre envidia sana y no sana. Esta justificación bipolar se apoya en las consecuencias de la envidia tras percibir su influencia. Durante la envidia sana siento un “pesar del bien ajeno” (RAE 1992) que en segundos, o minutos, es alegría, paradójicamente, por el otro y felicita sinceramente a ese otro. A partir de ese momento el ataque de envida para, siquiera aparentemente. Por contra, la envidia no sana genera un “pesar del bien ajeno” (RAE 1992) que no se alegra ni en segundos, ni en minutos, ni por el otro, y aparentemente puede no notarse.
Ignoro si durante el pequeño ataque de envidia sana se está reprimiendo el sentimiento. En mi caso, mi experiencia me ha enseñado que al alegrarme por el bien ajeno mi sentimiento de envidia desaparece a nivel consciente, pero no puedo decir lo que sucede en mi subconsciente, ni en mi inconsciente (por ser freudiano) . Ni idea.


Voy a ser muy directo en mis ejemplos concretos y particulares. La Musa de la Luz, con la que tengo perdido el contacto como amigo al 99,9%, siempre me consideró extremadamente celoso, una consecuencia de la envidia no sana, pues ya no hay dualidad justificante ante el celo perturbador. Discrepo sobre ese celo exagerado que sentí o parecía, pero puede que fuese verdad. Ni idea, otra vez. Sí reconozco, en mi franqueza Carenada, que la envida hacia las mujeres que me han gustado en mi vida, y yo no les he gustado en el 95 % de los casos, ha sido envidia no sana y celo en algunas ocasiones. Pero no he derivado hacia ira alguna. Eso no. He sufrido el sentimiento de celo hasta que ha pasado, aunque tardase en irse, aunque no me dejase dormir.


He sentido envidia porque mi amigo Ele se compre un coche nuevo cada dos años. He sentido envida de sus viajes. He sentido envidia porque la madre de un vecino le comprase un patinete eléctrico a su hijo (lamentable). He sentido hasta envidia virtual por la capacidad de generar entradas de Daniel Marín , o ganar premios en www.bitacoras.com, o la claridad de ideas de Markos (aunque haya reventado) , Francisco Galvan , o Julio. He sentido envidia de Cris, cuando escribía en su blog. He sentido envidia sana de mis hermanos, a los que la vida les va mejor y tienen ideas vitales más claras, más pragmáticas que un servidor con su 'molino de viento' Careagua. He sentido envida de Jacarándá, envidia de la claridad de sus ideas personales y vitales, de su pasado bueno y disfrutado...Y paro aquí para no teclear más inmundicia carenada.

                                  

A nivel general no he conocido a nadie, salvo a algunos familiares muy queridos y cercanos, que reconozca este sentimiento de envidia, sana o no sana según el interior del afectado. Pienso, y repienso, que casi nadie ha reconocido ante mí su envidia hacia algo, incluyéndome a mí como ese algo. Ni idea. Al menos de forma directa y clara. Sí he podido deducir este sentimiento en base a algunos comentarios puntuales de ex-compañeros de trabajo, pero también han sido pocos casos. En definitiva: O la gente no siente envidia, o la guarda muy bien, o participa mucho de la envidia que he llamado sana.
Lo que sí es muy evidente, a nivel general, es que la envidia se utiliza como recurso de venta en muchos anuncios publicitarios. Supongo, en base a su uso sistemático y abundante, que generar envidia en el espectador de forma sutil y provocadora incrementa las ventas del producto anunciado, si no no se usaría tanto. Curiosamente, casi paradójicamente, poco más puedo decir a nivel general sobre este pecado capital.




29 de abril de 2016

¿La Ira de los Pacíficos?

Es el momento de la ira. Mi amigo el nórdico me ha hablado mucho, durante los últimos años, de la ira de los pacíficos, o así creo recordarlo en mi insensatez entre insensatos -lo siento por los que se consideren ofendidos- . Contener la ira, o controlarla siendo pacífico, es tremendamente complicado. Es muy difícil. Siempre será posible que haya alguien que pierda el control. Eso habría que evitarlo con los medios disponibles. Dicho esto, comienzo con mi percepción de la ira a nivel general o global.


Detrás de cada acto violento, que abunda en los medios, hay ira. Es un pecado capital que está a la orden del día y que se fomenta en muchas películas, quizás demasiadas. Justifica actos de forma aberrante y absurda. . A nivel de barrio y vida cotidiana solo he observado ira en alguna pelea de tráfico, o entre borrachos en un bar. Mis vecinos no pasan de la indignación cuando están enfadados pero, gracias a Dios, no pasan de ahí. La indignación, de la que hablaré a nivel particular, es el límite máximo pre-ira que puedo admitir. La ira aparece cuando se llega a la violencia de una u otra manera. La ira es pesadilla, venganza, e infierno. No compensa. Comparar la ira entre homínidos con las agresiones entre animales , por el territorio, por la comida, por el liderazgo, o por la pareja de cópula, no ha lugar. En este asunto de la ira no podemos compararnos con los animales pues, añadiendo la tecnología disponible con sus herramientas, somos mucho más tóxicos y macabros que los otros animales que manejan menos su entorno, que aparentemente son menos conscientes.
La ira ajena posee mucho morbo. Un morbo comparable al que sentían aquellos que en el circo romano observaban luchas de gladiadores, matanzas de cristianos, etc. -aprovechando la influencia gladiator- . Este morbo es una pena. En definitiva, y más allá de los sitios europeos que he visitado en paz, la ira perenne, prima hermana de la guerra, está instalada en demasiados lugares del mundo. Para más inri permite que algunas empresas ganen dinero con la guerra. Flipo ante este absurdo antropomorfo. Es de psicópatas.


Particularmente escribiendo la ira me llama muchas veces, sobre todo cuando mi voluntad se frustra de forma directa o indirecta, y la modulo hacia la indignación, hacia el arte, o hacia la meditación para que no haga estragos en mi mundo ético y reivindicativo. Y entiéndase por “mi voluntad” a aquello que deseo, anhelo, e, incluso, necesito. No me refiero a esa voluntad filosófica que es la que empuja el conocimiento, el saber, la experiencia, o cualquier ente parecido. Esa es otra voluntad filosófica que aún no he comprendido bien. Quizás escriba algún día sobre ella.
Retomando el hilo, mi ira contenida es indignación en el peor de los casos personales. Participé del movimiento 15 M , el movimiento de los indignados, y, para aclarar dudas, Podemos no es el 15M aunque haya utilizado el movimiento, o canalizado ese malestar para su beneficio. El 15M no tenía líderes, ni jerarquía, ni ansias de poder...pero eso se convirtió en patraña cuando se incorporó al sistema de partidos con la excusa de cambiar las cosas desde dentro. Esa mutación populista me molestó bastante, aunque se veía venir.
Mi indignación, cuando surge, procuro que dure poco, menos de un minuto, pues me estresa una barbaridad y me sienta mal. Cuando me indigno ante las injusticias, es para no ser una presa fácil de los psicópatas, pero no puedo estar permanentemente indignado. Implicaría pérdida de control y vería la ira muy cerca.. La indignación debe ser utilizada, pero limitada en el tiempo. Es trabajo de acróbata. Es advertencia muy útil ante el abuso de poder. ¡Ojo! Tiene que darse el abuso de poder, y ese abuso no se da si los cuerpos de policía , por ejemplo, son capaces de reflexionar sobre quienes son sus jefes de verdad, sobre cual es su propósito ¡Cuidado! Señores Policías: ¡Es necesario que penséis en los intereses que estáis defendiendo! ¡Que no sois pretorianos del presente! ¡Ojo! Tenéis que controlar al controlador. No dejéis que se pase. ¡Tenéis que defender al débil, entiéndase al pueblo soberano!

A Jacarandá siempre le disgustó, y mucho, el indignado que hay en mí, porqué ya lo había conocido en otros momentos y lugares, en otras personas. Ella lo relaciona con cierto hábito personal y , más allá de su razón o no, he aprendido a no dejar que surja ante ella pero, querida Jacarandá, sigue ahí para, simplemente, gritar injusticias propias y ajenas. Interiores y exteriores. Frustraciones en tapas y en postres. No puedo ser un manso cordero ante un mundo injusto, aunque la injusticia pueda estar fuera y dentro. Cuando la injusticia está fuera hay que ser acróbata de la indignación para , siendo incómodo, no caer en la ira o, como decía el nórdico, no pasar el límite de la ira de los pacíficos. Hay que hacer como hizo Cristo cuando vio lo que los mercaderes habían hecho en un templo. Se indignó con razón. No dejemos que los mercaderes gobiernen el mundo. Ellos no son más , ni tienen derecho a ser más que otros homínidos.

26 de abril de 2016

La Gula y el Consumo



¡Ay la Gula! ¡Qué tentadora es! Hoy está por todas partes. Voy a comenzar rápidamente por sus aspectos generales en este momento histórico y Carenado. Un momento en el tiempo de los bichos.Un tiempo lleno de personas que se creen más que otras, como cualquier otro tiempo. A fin de cuentas un error que ha permanecido en los siglos, por los siglos. Vivimos un momento histórico en que los que quieren acariciar el poder desean, ante todo, un “quítate tu 'pá' ponerme yo”. Triste, lamentable, y verídico. Se demuestra sistemáticamente cuando los líderes toman decisiones duras y no sufren las consecuencias de sus actos. Es históricamente lamentable. Es triste, muy triste, tal permanencia de prioridades. Pero... ¿No iba a escribir sobre la gula? ¡Jo! Ya estoy como siempre. Voy al grano...

Estamos siendo bombardeados permanentemente por mensajes como estos: ¡Bebe y Come! ¡Serás feliz! Con la botella de tu refresco, o bebida, de la marca Agapito. ¡Que bonito!
Existen mensajes continuos que te pueden llevar, inconscientemente, a ese deseo de satisfacción excesiva en la ingesta . Es constante. Para más inri , y según parece, añaden mucho azúcar a los refrescos porque, por lo visto, son más agradables y crean cierta adicción. De todas formas este asunto de la adicción al azúcar solo lo he leído en lugares originales, o conspiranoicos -que los hay y frecuento por su morbo e imaginación-, pues por otras vías más formales si sé que no es muy saludable consumir mucho azúcar a diario, pero no voy a entrar en el asunto de las cantidades diarias recomendadas (C.D.R.). Paso de eso, dada mi escasez de información y la diversidad de metabolismos homínidos. La diversidad metabólica entre los homínidos es un hecho. Eso sí lo veo claro. Tengo claro que unos toleran mejor el azúcar que otros, tal como pasa con los antibióticos y con los alérgenos.
Resumiendo a nivel general: el sistema consumista en que estamos inmersos fomenta descaradamente la gula siempre y cuando tengas algo de dinero para participar en ella, o de ella. También es cierto que hay corrientes opuestas y reguladoras de la ingesta que compensan tanta insinuación hacia el comer y el beber, muchas de ellas avaladas por especialistas de la medicina y/o la nutrición. En este asunto, agradezco a las corrientes reguladoras su acción, sino fuese por ellas, sinceramente, creo que habría más sobrepeso y obesidad de la que hay entre mis compañeros de camino occidental, pues en algunos países del sur sigue habiendo poco para llevarse a la boca. Absurdo, pero muy real, este asunto del hambre en mundo dentro de un siglo veintiuno repleto de bichos.

A nivel particular voy a ser breve. Participo de la gula contenida con cierta frecuencia. Cómo, no solamente las seis tostadas por la mañana -como muchos comentaristas guasones expresáis con frecuencia-, sino que peco entre horas con frutos secos, para mis caminatas abundantes o escasas. No consumo muchos refrescos azucarados, o no azucarados, si no cerveza sin alcohol durante las comidas y, esporádicamente, una cervecita normal. Todo hay que decirlo.
En mis tres comidas suelo pasar un poco la saciedad, pero no demasiado. Reconozco que me encanta comer y durante el desayuno prefiero masticar solitario, mientras que en el resto de las comidas me gusta masticar acompañado. Bien es verdad, para mi percepción de la cosas, que mientras como me pico, o me puede la envidia sana -que ya explicaré- , llegando a la gula evidente con mucha más facilidad. Digamos que comiendo acompañado me 'jarto' , como se dice por aquí e ignoro por allí. Aunque cada vez me 'jarto' menos. Debe ser la edad , o el miedo a aumentar mi sobrepeso.
Este pecado capital se hace muy evidente ante mí, o en mí. Solo una vez en mi vida hice ayuno. Fue cuando estaba en mi amada y arcaica asociación Amigos de África, y duró veinticuatro horas exactas. ¡Fue tremendo! Y no he vuelto a repetir tal renuncia. El hambre en el mundo de hoy me sigue pareciendo un gran absurdo, una gran demostración de qué, antes y después, somos bichos. Gula versus hambre y absurdo. El mundo de hoy es una pena en una vía muerta de psicópatas que se creen buenos


Posdata: La asociación Amigos de África es arcaica ,antes que actual, porqué no me apetece retomar caminos perdidos en el tiempo. Grima antes que pereza. Pasaron muchas cosas y el mundo sigue igual, o peor. . Quizás haya muerto mi ilusión utópica. Pobre Carenado.

25 de abril de 2016

La Pereza Atascada.



Ahora le llega al turno a la pereza. La verdad es que, antes de realizar los análisis general y particular, necesito un preludio, un inicio. Es decir, necesito una parrafada Carenada cuyo sentido sea inferior a cero, pero sea sentido. La pereza y la "perreza" se parecen demasiado, cosa que ya me escama en un principio. Además, si me remito la RAE (1992), encuentro un montón de acepciones. Una de ellas habla de obligación, otra de tardanza, y existe otra relacionada con emprender...Inevitablemente me muevo en unas circunstancias parecidas a la de la lujuria. Ya estoy temblando tras utilizar mi capacidad de pensar para hacerme preguntas.

¡Carenado! ¡La razón te engaña! ¡No deberías hacerte preguntas! Eres un animal vago. Ya está. Es tu molde, tu “moldecito”. ¡Que no quieres trabajar! ¡Hombre! ¡No te engañes a ti mismo! ¡No nos engañes!

Tecleado este preludio, de carácter inútil y relleno, toca una visión general de este pecado capital que tanto asusta, por ejemplo, en la evaluación de los trabajos por cuenta ajena e, incluso, propia. Es indeseable para muchos que los tachen de perezosos. En algunos trabajos que he tenido era de las peores cosas que podían decir sobre uno. En la fresa la pereza estaba relacionada con el número de cajas que cogías en la peonada de siete horas, con media hora más para almorzar. Y en la venta con la cifra facturada por tus clientes, sin tener en cuenta su volumen de facturación anterior o el vampirismo de clientes de tu jefe de ventas.
A nivel general la pereza da miedo, aunque de forma directa nunca he observado que llamasen perezoso a alguien, aunque pasando hilo en un pueblo de Jaén un compañero que tenía que pasarme el hilo dentro de una pre instalación solo hablaba , y hablaba, con su nueva novia. Fue una prueba muy dura. ¿Era pereza del compañero, o cara dura? A nivel general, y pese al miedo de ser juzgado como perezoso o vago, que también vale, es un concepto que es insulto. Como pecado capital de facto es un pecado que suele camuflarse de distintas maneras. No obstante dudo mucho de que la auténtica pereza sea detectable en un mundo básicamente hipócrita. Considero que se justifica con argumentos de camuflaje para que no surja la idea en los otros. Es un asunto tremendamente sutil.
Hoy existe una “pereza” muy relacionada con una palabra muy común en la prensa , y en la industria, que se llama: productividad. ¿Qué relación existe entre la pereza y la productividad? ¿Existe? ¿Parece que existe? ¿Es real? ¿Hay personas que se tiran al palo en su trabajo remunerado? ¿Todas las personas pueden desarrollar la misma tarea con la misma perfección y rapidez? ¿Se trata de un problema de herramientas y materiales disponibles para producir? ¿El que realiza el juicio puede juzgar? ¿Quién controla al controlador?
Está muy extendida la idea de que la propia pereza está relacionada con la hora de levantarse por la mañana. Parece circular en el aire de las sociedades locales que levantarse tarde es signo de pereza, sin tener en cuenta, porque importa un rábano, la hora a la que la persona juzgada se ha acostado, y menos aún las razones que había detrás del retraso en acariciar el catre.


A nivel particular reconozco en mi franqueza que me da miedo que me llamen vago, aunque puntualmente haya caído en la pereza cuando he iniciado una tarea obligada e, incluso, voluntaria. Digamos que mi máximo contacto con la pereza ha sido, y es, durante el arranque de las tareas, siquiera a nivel consciente. Una vez estoy en ellas las realizo con la mayor pulcritud y disposición desde mis recursos personales. Digamos que pongo la carne en el asador.
Para terminar, expresar que tengo miedo de que los demás me consideren perezoso, cosa que quizás consideren con frecuencia, pero es un pecado, en oposición a su virtud, que no siento que me domine demasiado. Es lo que puedo escribir en estos momentos carenados de mi vida, aunque pueda estar equivocado.


En conclusión inicial, tras dos pecados capitales expresados, entiendo la necesidad de los pecados como referentes morales negativos del comportamiento homínido del pasado, más allá de las religiones de las que surgieron. 
Siempre he deseado que se hablase más de las virtudes, pero pocas veces ha sido así. Ignoro la razón de este negativismo imperante e imperado. Ignoro, incluso, la razón de que lo mandamientos de la ley de Dios casi siempre empiecen por la palabra: NO. ¿No?


Posdata: la palabra pecado está cayendo en desuso. Entiendo que pueda sonar arcaica, pero sus acepciones siguen estando muy de moda, aunque haya que entender su profundo sentido dentro de las sociedades del pasado . Está muy claro que generaban un cierto orden, y afectaban a muchos de los miembros de la religión que fuera o fuese. ¿Por qué? ¿A muchos, o a todos?

24 de abril de 2016

La Lujuria y el Fractal



Bueno. Dicen que lo prometido es deuda, así pues comienzo por el primer pecado capital que, curiosamente, es uno de los más incómodos para mí. Espero no comenzar la casa por el tejado.

Evidentemente, dada las múltiples visiones sobre la lujuria muchas veces enfrentadas, es menester que aquellas personas sensibles que pasen por aquí no continúen leyendo este documento de hoy. Lo comento para no herir sensibilidades. Gracias.

Me resulta curioso que en pleno siglo XXI tenga que tener cuidado, y mesura, al escribir sobre este tema. Es, sinceramente, una pena. Sobre todo cuando solo pretendo transparencia y franqueza con un toque razonable de educación no reprimida.

Antes de ver la lujuria en mi y en los demás, quiero definir que la idea de lujuria no es igual para la mayoría de los hombres o mujeres. La percepción pública de este “pecado” no es igual entre hombres, ni entre hombres y mujeres, ni entre mujeres juntas. No puedo decir nada sobre los homosexuales pues no he conocido su estado de lujuria, siquiera de forma posterior a su guasa. Trabajé con homosexuales en la fresa, y siempre estaban de guasa. No pasé, por falta de interés, de esa relación de compañero. Eso sí, las peonadas con ellos eran más llevaderas.


En términos generales, siempre desde mi visión inevitablemente sesgada, y dado que la lujuria es un “apetito desordenado de los deleites carnales” (RAE 1992), entramos , inevitablemente, en la ambigüedad. Me lo veía venir. En base a mis observaciones diversas en diversos homínidos, para unas personas entrar en la lujuria es una cosa sencilla que puede atraparte con una simple mirada, con un pensamiento, o con una secuencia de ellos que solo quedan dentro de la mente, y que hay que controlar para que no dominen el presente. Para otras personas la lujuria está emparentada con visitar prostíbulos, con ser infiel a la pareja, o con consumir pornografía gratuita o de pago. También hay visiones intermedias entre estos extremos. Poco más puedo decir en términos generales. Si quiero añadir que el mundo del deseo sexual y el de la lujuria están muy próximos en muchos enfoques ideológicos que solo desplazan la zona intermedia hacia un lugar , o hacia el otro. Es como un tira y afloja, según con quien hables. El equilibrio , si se escuchan todas las partes, es difícil. Siento expresar que la lujuria como apetito desordenado está emparentada con la propia moralidad parametrizada alrededor los apetitos eróticos y sexuales del sujeto.


                                           Imagen bajada desde Internet. Gracias a su autor o autora.

A nivel particular, tal como había prometido en la estructura de cada una de estas reflexiones absurdas y carenadas, la cosa se complica mucho. Según mi propio enfoque el erotismo de la ropa ajustada que realza las formas de una mujer, por ejemplo, es erotismo y forma, antes que lujuria. La lujuria llegaría si hubiese un desorden personal ante ese estímulo y belleza natural. Para mí observar una mujer guapa no es lujuria, y hacerlo delante de otras mujeres es de poca educación.
En mi concepción de las cosas la lujuria es desorden y como todo desorden, en oposición a cualquier orden, es complejo de definir. Desgraciadamente pienso así. Me remito a la paradoja de los fractales e, incluso, al origen y existencia de la vida que, aparentemente, va en contra de algunos conceptos termodinámicos. ¿Orden en el caos?

                                            Imagen bajada desde Internet. Gracias a su autor o autora.

Donde comienza el desorden lujurioso: ¿En los actos? ¿En los pensamientos? ¿En la imaginación? ¿En la suciedad? ¿En no hacerse las preguntas adecuadas? ¿En respuestas establecidas por otros?

Es evidente , para mí, que mi concepto de lujuria tiene que ver mucho con mis referentes éticos, estéticos, morales y aprendidos en el tiempo de las personas. Para mí, mi lujuria nace de saltarme esos referentes de alguna forma o manera animal. Y ocasionalmente surge, sin saberlo, desde un sentimiento de culpa surgido tras un juicio externo. Es lo que puedo decir en estos momentos de mi extraña vida carenada.

14 de abril de 2016

Los Pecados Capitales



Cuando era adolescente una tía mía, a la que quiero mucho, me regaló un libro sobre los siete pecados capitales. Hasta ese momento no los conocía, y ahora , para mi pesar, los conozco estupendamente. Es evidente que sobre este tema se han realizado muchos escritos, y hasta películas como Seven. Película “Yanki” interesante y salvaje donde las haya. Constantino Carenado, pese a su indignación que casi es ira, no podría haber realizado algo así ni en un guión, al tratarse de una historia demasiado cruel. Cruel como muchas historias que navegan en cines, series de televisión, y libros. La violencia abunda demasiado en todos los medios de comunicación, y de expresión artística de mayor o menor calidad: películas, series de televisión, libros, videojuegos... Es bochornoso y muy real.


Pues recientemente he vuelto a reflexionar sobre estas ideas, o pecados capitales, con una amiga que es maestra. Dados los tiempos que vivo, considero necesario una pequeña saga sobre ellos. Una pequeña serie de textos donde trataré los siete pecados capitales desde mi penosa visión Carenada.

Evidentemente estos siete pecados capitales tienen un referente claro en la moralidad cristiana y su reflejo inevitable en el mundo de la ética e, incluso, en el de la estética. No hay ideas aisladas. Las ideas se conectan en el tiempo e influyen sobre otras ideas. Nosotros, los homínidos, solo somos mensajeros temporales de ellas. La moralidad cristina está llena de buenos propósitos que raramente se cumplen, pues no he conocido homínido que no se haya dejado arrastrar por uno o varios de estos pecados morales. Es lo que he observado, guste o no.

Estas entradas siguientes, en que algunas me resultarán muy incomodas, serán reflexiones sobre mi moralidad y ética e, inevitablemente, sobre vuestra moralidad y ética. Sobre la moralidad observada en terceros en el camino de mi subjetiva vida, y sobre mi moralidad observada sobre mí mismo. Todo ello con las limitaciones propias de un animal declarado como el que ha tecleado este texto de hoy.

Espero que os guste la saga. En ningún momento buscaré ofender, sino ser franco o sincero. En los textos que siguen, tal como en muchos anteriores, habrá subjetividad ,e incluso parcialidad. Es inevitable. La parcialidad existe en toda reflexión filosófica, o no filosófica. Existe en toda opinión. Un ejemplo: muchos pensadores besan sus ideas, pero yo no puedo. En mi caso solo beso a Jacarandá cuando se deja, cuando me deja.  


13 de abril de 2016

Ecuaciones CareAgua



Hace tiempo que no subo información sobre mi querido proyecto Careagua. Ahora me apetece, me lo pide el cuerpo.

Más allá de los siete pecados capitales, y los diez mandamientos, solo puedo expresarme lo mejor que sé ,y puedo, desde mi moralidad cristiana y mi ética adquirida. El proyecto Careagua, con su búsqueda de una singularidad electro-química, camina con cierto paso aceptable dada mi edad, mi obstinación, y mi demostración de aplicación personal ante los demás, que están tolerando, de momento, mi constancia de carácter pobre. Vivir el presente de la mejor manera posible es lo que tiene.

Dicho esto, auto-justificación Carenada y sistemática expresada en muchas entradas de este entorno virtual y vomitivo, doble uve, paso a expresar las ecuaciones con las que trabajo sistemáticamente para conocer los resultados de mis distintos ensayos, o experimentos, con sus cambios en las diferentes variables implicadas para dilucidar, desde mi incapacidad diagnosticada por algunos, sí existen condiciones singulares que puedan llevar a la demostración de mi hipótesis Carenada:

¿Existen ciertas condiciones sencillas, por alcanzables con pocos recursos, en las cuales la eficiencia energética de un proceso electrolítico, con agua como disolvente, presente una eficiencia energética superior al 100 %? . Es decir: ¿Es posible aplicar menos energía en la descomposición del agua, que la que después nos dará el hidrógeno generado?

Ecuación 1: Energía gastada.

Sea B, la potencia media gastada en continua durante el proceso electrolítico.
Sea t, el tiempo en horas que ha requerido el ensayo o experimento.
Sea 3600, el número de segundos que tiene una hora.
Sea C, la Energía gastada en el proceso electrolítico.

Entonces:

Energía gastada C = (B x t x 3600) Julios.

Ecuación 2: Hidrógeno molecular descompuesto y energía disponible.

Sea A, la cantidad de Hidrógeno molecular en gramos generada durante el proceso.
Sea Ein, la Energía inferior generable o disponible.
Sea Esu, la Energía superior generable o disponible.

En base al PCI y al PCS del hidrógeno, Poder Calorífico Inferior y Poder Calorífico Superior del hidrógeno, se deduce que la energía disponible , o generable, en forma de Hidrógeno molecular será:

Ein= (A x 120 x 1000) Julios.
Esu= (A x 140 x 1000) Julios. (Aproximadamente, pues el factor 140 es un redondeo a la baja)

Ecuación 3: Eficiencia energética del ensayo.

Sean Ein y Esu, las energías disponibles en forma de hidrógeno. Resultados de la Ecuación 2.
Sea C, la energía gastada en el proceso o ensayo. Resultado de la Ecuación 1.

Entonces, las eficiencias inferior y superior del proceso o ensayo serán:

Efin= (Ein x100) / C %
Efsu= (Esu x 100)/ C %

Saludos.



Posdatas:
x es en todos los casos el símbolo del producto, o multiplicación, de factores. Lo digo por si las moscas. No se trata de incógnita alguna. Sobre el símbolo =, no digo nada. :)

Si observáis algún error podéis comentarlo, fuera parte de que consideréis que la pregunta de la hipótesis es incorrecta. Ese es un error que, si consigo pruebas, solo será aparente. La clave está, muchas veces, en hacerse la pregunta correcta aunque parezca incorrecta. Igual no hay nada donde busco, pero necesito buscarlo. El universo está lleno de singularidades, como los agujeros negros, la energía de vacío, etc...y de paradojas, como la del gato de Schrodinger, la onda-corpúsculo, etc. ¿Por qué no puede haber más singularidades o paradojas sutiles?
Estoy entre el 65 % de eficiencia, y el 90 % ...Pero en el ensayo del 90 % no he podido replicarlo pues fue en exterior , y tengo poco acceso al exterior aunque parezca paradójico. 

Incapaces



No voy a ser nada original, como casi siempre. Inevitablemente pertenezco a la mediocridad del mediocre homínido. En esta entrada de hoy solo voy a reflexionar, o intentarlo, sobre la política española y, de paso, sobre la universal. En estos momentos tengo necesidad de escribir sobre lo mismo, escribir otra vez sobre el mundo de los políticos. Se ha hecho evidente, en el caso español, que han sido incapaces de llegar a acuerdos vinculantes. Flipo. Entre tantas lineas rojas, que trazan todos pero parece que las traza el otro, he detectado incompetencia, palabra grave. Los políticos españoles tienen carácter de incompetencia. Es como si yo me pusiese a firmar proyectos de arquitectura siendo un maestro, así me llamaban los niños cuando estudiaba la diplomatura en profesorado de EGB. Evidentemente, sería incompetente para firmar proyectos de edificación.

Me entristece que parezcan todos parejas, o tríos, mal avenidos. Señores políticos, ustedes no son matrimonios o parejas en crisis. Son algo distinto y su trabajo es negociar. Se entiende, ante su incompetencia, la funcionalidad del bipartidismo con sus limitaciones en el tiempo, pero el bipartidismo ha terminado, y me alegro. Ahora es momento de realizar concesiones de forma multilateral. Es lo que hay. Es lo que toca. ¿Serán capaces de negociar en la siguiente ronda?

Lo que hace gracia es que mientras han estado mareando la perdiz, no han dejado de cobrar su preciados emolumentos. ¡Qué curioso! ¡Ja!

El señor de PSOE ha aparecido como negociador aparente. El señor del PP ha aparecido como cascarón de huevo. El señor de Ciudadanos lo ha rizado, ha sido el mejor, pero no me engaña su magnetismo. Señor Alberto, no me creo nada de lo que ha dicho, pero lo ha dicho muy bien. Y el señor de Podemos ha confundido la campaña con la disertación en la cámara, parece que le falta rodaje o templanza. De los demás no escribo. No se enfaden ustedes.


Sinceramente, visto lo visto, no se si votaré. ¿Se presentará SAIN ahora por Sevilla?