31 de marzo de 2016

Representantes que NO lo son.



Hoy , antes de que termine este extraño mes, me apetece escribir sobre lo que significa, para mí, representar a alguien. En mi desquicio solo voy a plantear ideas considerables como despropósitos. Proposiciones absurdas , por su falta de realismo y en base a lo sucedido en miles de años homínidos, que van a presentar ideas Carenadas de lo que Carenado ha entendido, y entiende, como representar a otros. Es decir, ahora voy a expresar redundancias inútiles pero, en cierta forma y manera, filosóficas.


Representar a otros, al nivel que sea, no es estar en un banco o butaca. No.
Representar a otros , al nivel que sea, no es ser élite, aunque así se llame y lo parezca.
Representar a otros no es ser el centro de la noticia. Error.
Representar a otros no es percibir un salario abundante. Error.
Representar a otros no es tomar decisiones difíciles, que implican dificultades para el pueblo, y no sufrir las consecuencias de dichas decisiones en la propias carnes. ¡Hipócritas!


Representar a otros es ser el defensor de los intereses de esos llamados otros, antes que los de unos pocos que pertenecen a una élite y tienen poder. De nada sirve usar la palabra representar a un pueblo, o representante de un pueblo, cuando no se quiere, o no se pude, defender los intereses de aquellos llamados, falsamente, soberanos o pueblo soberano. Ellos , los representantes, son de facto los soberanos y nosotros somos los pardillos, siervos, o esclavos. Es la evidencia de lo que hay. Es cuestión de camuflaje y engaño, en base a lo observado durante décadas de democracia, evidentemente. Nada nuevo que no se haya dicho o repetido en muchos lugares.

Trás tres décadas de democracia aparente solo observo egos rampantes, más o menos densos, que hipócritamente ,y por razones de erótica de poder, entre otros motivadores, buscan la butaca que dice: diputado o diputada, senador o senadora, alcalde o alcaldesa, presidente o presidenta, ...etcétera e incluyendo la partícula ex- también sirve.

Sinceramente, y en base a lo visto y sentido, los que dicen llamarse representantes de la soberanía del pueblo solo son los nuevos reyes, o reinas, elegibles. Reyes, o reinas, que solo buscan la condescendencia y todo aquello que suponga expresión de su poder, o superioridad, sobre otros, sobre los otros. Estos representantes democráticos de hoy solo representan sus intereses particulares, o los de las élites que los apoyan. Esto no quita que no crea en la democracia. Solo puedo decir que a fecha de hoy no creo en esta democracia, llena de demagogia e hipocresía, que no representa de facto a la mayoría de los intereses del pueblo llamado soberano.

Soy demócrata, pero no de democracias que funcionan como dictaduras. La democracias del siglo XX y XXI son falsas, grandes mentiras. El capital, por ejemplo, se defiende muy bien. No es necesario darle pomada al capital ni apoyarlo. Ya se apoya bien por sí mismo. El representante debe defender los intereses de los débiles que, curiosamente, son la mayoría de los teóricos soberanos. En definitiva, democracia sí pero sin hipocresías ni engaños. ¡Basta!


Y sobre que las empresas buscan el bien de sus trabajadores o crear empleo, eso es un esfuerzo de marketing. Las empresas, por definición de proposiciones o justificaciones obsesionadas con el beneficio, usarán a los trabajadores que necesiten para enriquecerse, no para crear empleo. La creación de empleo es cuestión de necesidad corporativa. Se demuestra repetidamente que cuando se pueden ahorrar dinero en mano de obra, aún ganando dinero, se lo ahorran sin tener en cuenta los intereses de los trabajadores. No engañemos más al personal. Ya hay demasiados mentirosos, como para alimentarlos más.