17 de marzo de 2016

Carenado Es Pobre



A veces uno tiene la sensación de que el universo se opone al  libre caminar de uno mismo. De hecho, en esos momentos uno siente que existe una oposición firme a que ejercite su libre albedrío y su pensamiento.  Parece que algo externo e incontrolable me impide realizarme en tareas deseadas o anheladas. Es, inevitablemente, cuando tomo conciencia de mi esclavitud, servicio o, por qué no, de mi enfermedad mental. Seguramente se me esté yendo la azotea entre tanto despropósito y tarea que, en el fondo y en la forma, no debería realizar. No soy libre de hacer aquello que me apetece sin hacer daño a nadie, evidentemente. Soy esclavo de obligaciones impuestas. 

Hasta tengo personas más o menos próximas que juzgan mis ideas y decisiones con absoluta y franca crueldad. Tú no eres Leonardo.  Eres un currito. Debes ponerte a ganar dinero honradamente y en lo que sea. El motor de agua ya está inventado. Lo que haces es una tontería. Estas perdiendo tu tiempo y vida. Llevas una vida que es perezosa. Eres un vago. Si fracasas en el Careagua puedes perder la cordura. Debes buscar un trabajo digno, y dejarte de tonterías... No estás cualificado para lo que buscas. No escribas más, no suele dar dinero para vivir. Y demás lindeces que me acarician en el tiempo.

Actualmente, por circunstancias fuera de mi control,  apenas tengo tiempo parar escribir en esta bitácora, llevo quince días sin ensayos Careagua, el proyecto Manipulador, y su novela, no van todo lo rápido que deberían.  Es, sinceramente, como sí el universo se opusiese a mi voluntad. Una voluntad que no es buena ni mala, pero es voluntad homínida.

¿Si no fuese hijo de curritos dignos y honrados? ¿Podría dedicarme a realizar tareas constructivas como las que hago? ¿Es digno? ¿Es correcto? ¿Soy una sanguijuela? ¿Qué sangre estoy chupando? ¿Para cuándo podré realizarme como persona en el mundo de los homínidos? ¿Soy un vago? ¿Los artistas, buenos o malos, somos vagos? ¿Los investigadores aislados, también? ¿La ciencia, o la invención, están prohibidas para tipos normales como yo?  ¿Quien determina la cualificación de un ser humano que se ha estado formado durante años? ¿Qué ente decide quién puede crear cosas e historias? ¿Estamos haciendo las cosas bien? ¿Estoy haciendo las cosas bien? ¿Quien decide? ¿Los otros? ¿Yo? ¿El flujo?

Siento con intensidad que el universo se opone a mi voluntad razonable, que no mal intencionada.  Siento en definitiva que, me guste o no me guste, soy un pobre del siglo XXI. Precioso siglo de pillos y sinvergüenzas. ¡Bichos! Un mundo de representantes de todo tipo que se creen señores feudales, que  no sufren las consecuencias de sus actos, que de facto, más allá de todo color, son más que otros. Es penoso contemplar señores, príncipes,reyes y  nuevos condes, de derechas y de izquierdas. 

Por cierto, digo todo esto con mi pseudónimo de infra hombre: Constantino Carenado. Como persona normal, como fracasado para los otros, esos llamados demás,  no podría  teclear lo que he tecleado con mi apreciado Carenado. Necesito mi seudónimo como el beber... Voy a por un poco de chocolate. Dicen que es antidepresivo.

5 comentarios:

  1. "Tú no eres Leonardo."

    Ni caso. El baile del pañuelo te sale mucho mejor que a Dantés.

    ResponderEliminar
  2. "Siento con intensidad que el universo se opone a mi voluntad razonable"

    Carenado, tras impactar un meteorito de medio km contra su taller.

    ResponderEliminar
  3. "soy un pobre del siglo XXI."

    Todavía te quedan las acciones de La voz de su amo, Blockbuster, Olivetti, Televisores Lavis y Air Teruel.

    ResponderEliminar
  4. "Seguramente se me esté yendo la azotea"

    Que yo recuerde se te fue en el primer experimento, junto con todos los pisos de arriba.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Según las crónicas romanas empezó a desvariar a finales de la segunda guerra púnica.

      Eliminar