31 de enero de 2016

Conmutación Karma

Violeta había tomado el sendero obligado. La empresa necesitaba terminar el inventario forestal antes de que terminase el año en curso. Desde arriba, desde la jerarquía, habían decidido que el asunto era urgente y en consecuencia el equipo de Violeta, constituido por dos varones y dos hembras, debía terminar las cinco parcelas pendientes antes de que terminase el año en curso.

El inventario estaba siendo duro en estos momentos, pues estar en los pirineos en pleno mes de diciembre suponía un gran esperpento organizativo. Las prisas en las altas esferas del sillón prioritario habían decidido que era muy importante terminar las parcelas de los pirineos antes de fin de año, para poder facturar el área.

Violeta y compaña, en pos de su obediencia profesional, iban a tener cinco días muy duros por delante. La nieve presente iba a obligarles a caminar con raquetas y con ropajes que llevaban a los miembros del equipo a una configuración tipo albóndiga.

El primer día había sido muy duro, y uno de los compañeros presentó síntomas de congelación en uno de los pies, a parte de sabañones abundantes para los cuatro de marras, para los cuatro de la nieve.

El segundo día, de los cinco necesarios, habían dejado el cuatro por cuatro , con sus cadenas, cerca de un cerro tremendamente vertical, empinado al máximo, en configuración de cohete en hangar. Durante el recuento nevado, por el objeto que predominaba sobre los árboles a inventariar, Violeta fue la que se encontró el extraño objeto en forma de toroide dorado, o flotador gigante de oro. La curiosidad llevo a los cuatro a tocar el objeto en un momento común, y el contacto simultaneo les llevó ,inexplicablemente, a parar a una cálida oficina situada en algún lugar desconocido de nuestra preciosa España.

Investigaciones posteriores determinaron que cuatro gestores del contrato se habían teletransportado a los pirineos, y los cuatro peones a una oficina. Fue una conmutación. Nadie se la explica. Gestores de otras empresas, que supuestamente han entendido el mensaje, han decidido establecer un nuevo protocolo:
¡Prohibido tocar objetos extraños en el tajo! Parece que los gestores de trabajos duros, o de riesgo, que realizan otros, han entendido perfectamente el mensaje. Bravo. 

El fenómeno ha comenzado a extenderse por todo el mundo...

2 comentarios:

  1. Anónimo3/2/16 12:16

    Amundsen, ¿Qué eso de cohete en angar? Si es en guardia se dice "en garde", y si es donde se guardan es con "h".

    ResponderEliminar