31 de diciembre de 2015

Camino y Futuro. Buenos deseos.


Termina un año más. Desde siempre he sentido que el invento llamado dinero era algo, en cierta forma y manera, perverso. Todo el mundo luchaba por él de forma impresionante. Muchos tiempos eran dedicados a trabajar, en lugar de a estar con los hijos o seres queridos. Muchos deseos se destinaban a tener una casa de residencia, un apartamento en la playa, un coche nuevo cada dos años, un alquiler alto, mucho dinero en el banco. El acceso a él, para tener más o menos cosas, era limitado y restringido con esfuerzo, picaresca, y jerarquía. Era y es limitado, restringido. Es alimento de producción y esclavitud. 

Si queremos seguir con este invento llamado dinero , y más allá de marxismos o cosa parecida, es menester que el acceso a él sea más sensato pues en las condiciones actuales es , nada más y nada menos, que un certificado de esclavitud, cosa que constituye un error, antes que otra cosa. El dinero debería surgir del trabajo en sí, y no de su disponibilidad en un cajón, cajero, o cuenta. No funcionamos bien porqué nos tomamos el pelo los unos a los otros. El más sinverguenza suele ganar la partida. Tristemente es así. 

Mis tristes conclusiones, para este año que termina, son las mismas que en años anteriores. Lo siento mucho. Siento y percibo que está muy claro que somos bichos , bichos esclavos de su propio sistema operativo. En esta evidencia animal, entonces digo: 

¡Feliz año nuevo, queridos bichos! 

Pese a este triste sentimiento de animalidad mal enfocada hacia el bien particular, antes que hacia el bien común, agradezco al Ente que sea ,entiéndase Dios, poder amar a mi familia, poder querer a mis amigos y vecinos, y poder amar a Jacarandá. Gracias. 

Gracias por llenar mi vacío con vosotros. Y si algunos estáis llenos , o tenéis Ser, os agradecería que compartieseis con el Todo, aunque parezca paradoja. Recordad que hacen falta hechos, más allá de bonitas palabras y mucho arte al usarlas. 

¡Buen destino a todos!