29 de noviembre de 2015

Poder Amado



La discriminación, la segregación, la avaricia, la rabia, la guasa malsana, la soberbia, la rabia, dominaban su camino. El rencor, el egoísmo, el dominio, el ansia del retrete, el prestigio, el desprestigio ajeno, y el utilitarismo maquiavélico convertían a las otras personas en objetos completos. Él sabia que esa actitud le había llevado hacia su éxito económico actual. Era merecedor de todos los laudos y números que iluminaban su gloria de carácter parásito y sutil. Era un bicho y le gustaba su condición animal. Nadie le hacia sombra, y si surgía alguien lo retiraba de su camino. No había lugar para soportar competencias a su dominio. Sus secuaces, o súbditos, obedecían y obedecerían sus instrucciones sin cuestionarlas. Estaban bien pagados. Ciega lealtad. Se trataba, básicamente, de una dictadura algo endulzada hacia los que estaban abajo pero, evidentemente, no dirigida hacia los que estaban al mismo nivel o arriba. Cosa que él tenía muy clara. Conocía desde siempre cual era su posición. Siempre había sido suficientemente listo como para buscar apoyos entre los iguales y utilizar a los que estaban abajo. Los seres inferiores.

Actualmente estaba pensando en entrar en el poder político para aprovechar su posición de privilegio y , de paso, aparecer en los libros de historia de todos los tiempos. Le recordarían las generaciones posteriores y ,si cuidaba su imagen pública , sería considerado un gran hombre. Estaba entusiasmado con la idea y disponía de los recursos y apoyos necesarios. Era muy listo y sabía desenvolverse en las estructuras de poder tal cual zorro avispado.

Conocía el hecho de que la izquierda y la derecha política ,incluso el centro fantasía,eran elementos decorativos del poder ejecutivo y legislativo actuales. Todos sabían que antes y después el capital era el que decidía. El capital era el poder y no había opción, aunque parecía que sí. Evidentemente tenía que aprovecharse de esa claridad conceptual suya, al igual que lo hacían otros aprovechados. No le importaba ser un parásito mientras no fuese detectado. Siempre tenía la palabra, la idea oportuna para torear a quien hubiese que torear o, si era un inferior a él, para eliminarlo de su camino con mínimos aspavientos. Su grandeza surgía del parasitismo histórico de su especie. Sabía desde muy joven que unos seres se aprovechaban de otros, y si los otros lo permitían, pues mejor para él. Era cuestión de tener a los borregos contentados. Los dogmas y doctrinas del capital estaban claros. La filosofía había sido eliminada de las escuelas desde hacia tiempo para evitar reflexiones y cuestionamientos incómodos. Era mejor no dejar pensar. ¿Para qué?

Se decidió y constituyó su partido político y , con la ayuda de los medios de masas, le dio suficiente publicidad como para ir ,poco a poco, llegando al poder. Tenía buenos asesores, gran inteligencia, y buena verborrea. Solo sería cuestión de tiempo.

Para evitar daños colaterales a su imagen pública estrenada, poco antes de iniciar su camino político mejoró ,ostensiblemente, las condiciones laborales de sus trabajadores. Ya los había explotado bastante en el tiempo, y sí a consecuencia del lavado de imagen entraba en quiebra alguna de sus empresas , sería algo soportable. El precio del poder lo pagarían los inferiores. Él estaba arriba. Arriba y jerarquía.  


1 comentario:

  1. The Independent Day29/11/15 21:45

    Carenado dispersa con gases a los manifestantes y a la policia en la marcha contra el cambio climático en París.

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