16 de julio de 2015

El Ego campa. Los demás no importan.


Recientemente alguien que me aprecia me dijo que procurase escribir cosas buenas, historias bonitas, textos con encanto, porqué de esa manera, o forma, favorecería en el lector, si alguien leyera o leyese dichos textos alguna vez en el tiempo, un mundo más armonioso, un mundo mejor.
Desgraciadamente opino que un autor debe ser, ante todo , reivindicativo y sincero. Los textos de un escritor deben ser él, no lo que los lectores quieren que sea, aunque esta idea pueda estar equivocada. La cosa es que para mí, todo autor debe ser auténtico, un concepto que aprendí de copas con el copy, aunque en ese contexto fuese una ironía etílica.

Observo mi mundo, que tiene algunas cosas buenas aunque le faltan muchas más, y tengo que gritar, tengo lanzar un “quejío”:

Portento absurdo de egos amplificados,
Malestar animal de facto Carenado.

Corpúsculos humanoides de cuartos y dinero,
Objetos ,sin Sujeto, animados y fieros.

Estúpidos bípedos egocéntricos ,
Dioses de ego en pacotilla. ¡Bichos!

Animales humanos en mente estrecha,
Animales pedos en rencor y miedo,
Superocupados, desocupados, y esclavos.
Simples animales humanos, eternos.
¡Seguís sin entender del camino!

Bonobos, monos, y gorilas
¡No sois tan distintos!
¡Todos somos, bichos!
Los hechos lo demuestran en su tiempo.

Reina el dinero y su ego.
Reinan estúpidos en el infierno.
¡Explotadores, sin límites!
¡Explotamos, sin límites!
¡Administran, los Enfermos!

Somos grandes y pequeños.
Somos esclavos y libres.
Repito, a mi pesar, y en mi sino:
¡Todos somos, Bichos!
Esto dictan los actos homínidos.
                                                                    ...
Y lo siento por lo de somos.