30 de junio de 2015

Amor a uno mismo. Amor a los demás.



Hace tiempo que no dedico unas letras a filosofar. Hoy he decidido realizar una breve entrada de filosofía animal. Y... ¿Sobre qué deseo escribir en estos momentos de mi lastimosa vida? Pues, sinceramente, quiero escribir sobre el amor hacia uno mismo, y el amor hacia los demás. Quiero y deseo realizar algunas concreciones sobre mis ideas al respecto. Ideas que, por otra parte, no son nada extraordinario. Son, sencillamente, ideas muy repetidas que hoy desarrolla un animal homínido ,de carácter "tecleador", que vive en un siglo XXI, de carácter paradójico.

En muchas ocasiones he expresado que me encantó una frase de Jesucristo cuando la leí en el Nuevo Testamento. Una frese que decía y dice así:

¡Ama al prójimo como a tí mismo!

Esta preciosa idea supone, según mi visión del asunto, que primero hay que amarse a uno mismo, para poder amar a los otros. Esos llamados demás. ¿Y cómo se ama uno a uno mismo sin caer en el narcisismo -por ejemplo-?
Pues pensaba que lo tenía claro, pero después de una sana conversación con Gen -un amigo del que deseo mantener el anonimato- todo se ha complicado y, para evitar ambigüedades, desarrollo esta breve secuencia de caracteres con el mejor de los propósitos, animales, y filosóficos.

Amarse uno mismo no es amar los defectos que uno tiene, sino amar las cualidades que uno tiene. 
¿Y es uno mismo capaz de conocer sus cualidades, amarlas, y actuar en consecuencia? 
 Basándome en mis conocimientos, e historias semánticas, tengo que recurrir a la ventana de Johari ...y mi respuesta, autorespuesta, es un triste NO.
¿Y son los demás capaces de conocer mis cualidades?
Pues siguiendo la misma idea de la ventana de Johari...mi nueva autorespuesta es un nuevo y triste NO.
Así pues, solo me queda un referente histórico y compendiado al que puedo amarrarme para desarrollar cualidades dignas de un amor propio sin narcisismo ni orgullo. Ese compendio de ideas históricas y válidas es la Ética Natural.

Filosóficamente hablando es la Ética Natural ,que ha bebido de muchas filosofías y moralidades religiosas del tiempo de los hombres en la tierra, la que determina si uno tiene cualidades dignas de ser amadas para, a partir de ese punto, amarse a uno mismo y poder amar a los demás. Habrá que preguntarle a la Ética, y ver si tenemos hechos y buenas acciones con que responderla con un:  ¡Me amo a mí mismo, y amo a los demás!

Mi amigo el Padre Blanco, Misionero de África, hablaría de formar la Conciencia. Pero un animal como yo ,aún, no puede llegar a ese tipo de afirmaciones. Lo siento.


Espero no haber caído ,con estas letras susodichas,en: Cum hoc ergo propter hoc. 

Saludos.