21 de mayo de 2015

Observador Carenado y Patético


Hace un buen tiempo escribí en este entorno sobre un breve encuentro con Ruth, la madre de los pequeños asesinados en Córdoba. Pues hace un rato me he cruzado con ella y, sinceramente, después de lo que ha pasado, y está pasando, la he visto y sentido equilibrada. La he encontrado como una buena caminante. Tras cruzarme con ella y charlar, todos los demonios interiores que llevo dentro han hecho acto de presencia aturdiéndome. Me he imaginado al exmarido prescindiendo de la vida de sus hijos ,según la mayoría de los indicios maquiavélicos. Desde los celos y el dominio imaginados, y descontrolados, he sufrido durante unos minutos. He imaginado cosas atroces que son el pasado, y sobre esas cosas atroces, y sobre cómo evitarlas, va este texto de hoy.

Soy un ser pacífico e indignado por razones morales, y éticas, y eso tiene sus ventajas aunque para algunas personas no sean razones suficientes, pero para mí sí. Una de dichas ventajas es que puedes expresarte sin miedo, pues posees un poco de más perspectiva de lo que son los otros, de lo que eres tú mismo, e incluso de lo buenos, o perversos, que podemos ser todos. Tiemblo. Tras una trayectoria de joven altruista, siquiera en deseo y teoría, he descubierto que el futuro está en la reflexión, la solidaridad, la libertad respetuosa, y eso que llaman amor a los demás como a uno mismo.

¿Qué puede hacerse ante asesinos, sinvergüenzas, violentos, soberbios, y bichos en general?

Lo primero es no ser como ellos, cosa que no siempre es fácil. Lo segundo es saber que en cualquier momento uno puede tropezar y caer en lo que tanto critica o abomina. Lo tercero es que puede volver a caer de nuevo creyendo que el monstruo es el otro. Lo cuarto es tomar conciencia de lo grande ,y pequeño, que uno puede ser. Humildad.

¿Dónde quiero llegar con este sumatorio de estupideces?

Pues a algo bien sencillo: Nos encanta discriminar, pues no lo hagamos. Nos encanta destacar, pues no lo hagamos, seamos humildes. Nos encanta llevar la razón, relativicemos esa redundancia de nuestro ego. Nos gusta sentirnos superiores, pues sintámonos inferiores... Compensemos desequilibrios tomando conciencia de "lo bicho" que podemos llegar a ser sin darnos cuenta.

¿Cómo quitamos el poder a los bichos que no pueden controlar sus demonios?

Evidentemente de forma pacífica y pesada. No tiene sentido la idea de guerra, o violencia de algún tipo, pues los débiles son los que pagan las facturas con sangre, dolor, venganza, muerte, y odio... Y los fuertes se van a otro país tan campantes.

¡Indignación alta, y violencia cero!

Si el padre de los niños de Córdoba ha hecho lo que parece haber hecho. Tenemos que evitar que cosas parecidas vuelvan a ocurrir. Me imagino a un ser maquiavélico de esas características en el poder de un país, estado, o nación... Y me asusto hasta límites insospechados.

¡Hay que mejorar los filtros de acceso al poder!
¡Hay que amplificar los principios solidarios!
¡Todo no puede ser el dinero! ¡Es paranoico! ¡Enfermizo!

Por hoy termino sin expresar nada nuevo que no se haya expresado en algún momento de este entorno gris que antes era amarillo. Saludos.


Posdata: el otro día hablaba con un vecino al que aprecio sobre la política, los políticos, y la forma de controlar la sinvergonzonería... Él me preguntaba: ¿No caerías tú mismo en la corrupción si estuvieses en el poder? Mi respuesta fue un sí, que probablemente caería pues he sido pelota en alguna ocasión... pero que el tema no era ese, sino que debe haber políticos honrados en algún lugar... Entonces, hablamos de Mujica (Uruguay) y semejantes.