19 de mayo de 2015

Electrólisis de H2O con estimulación electromagnética de ruptura. Parte VI

Aquí estoy de nuevo con la electrolisis de control y sus “mulas toas”. El curso de pilas de combustible Hidrógeno es de 150 horas pero, sinceramente, con tanto cambio va a ser de 1500 horas. He tenido que reconfigurar el experimento de control, a dos semanas de la entrega del trabajo final, y todavía queda familiarizarme con él y, a partir de ese momento, realizar las modificaciones oportunas, y controladas, para estimular el proceso electromagnéticamente y aumentar la eficiencia energética de la electrolisis, si eso es posible, y como ya he repetido hasta la saciedad en este entorno. Lo siento mucho.

Creo que llevo dos años repitiéndome con la idea CareAgua y todos sus entresijos, pero estoy muy ocupado entre tantos ensayos y reflexiones que podrán constituir, perfectamente, una nueva historia Carenada en el futuro.  Solo será cuestión de salud, necesidades básicas cubiertas, tiempo para teclear, ganas, y mucha ilusión. Si mal no recuerdo mi último proyecto literario , de nombre Manipulador, incluye la idea CareAgua en plena aplicación instrumental y funcional. Gozo al recordar ese detalle entre tantos datos y pruebas del mundo real.

Este es el manuscrito del experimento de control con fecha de ayer:


Si observáis bien el cubo de 6 litros está muy triste, pues es un cubo de pintor y no está acostumbrado a la sosa caústica. El cubo, a fin de cuentas, es un cubo soso y así lo expreso en el gráfico.   J


Ya me las he ingeniado, tras instrucciones escritas y repetidas por mis profesores del curso, para separar los dos gases con dos salseros de polietileno unidos a ambos tubos transparentes de ese mismo plástico (polietileno, o P.E.) que llevan el oxigeno y el hidrógeno molecular al exterior. Los electrodos-nana están en el interior de los salseros que solo tienen varios caminos inferiores para la entrada del electrolito (labios tristes del cubo, o arquitos), y así se garantiza que los gases escapen en un solo sentido, hacia los tubos, pues las nanas están por encima de los arcos tristes, o labios del deprimido cubo . Está simpleza de dirigir los gases emitidos hacia donde quiero me ha constado bastante. Tengo que reconocer que mis  amigas torpeza y constancia se han compensado en mi cerebro de animal peludo. Además, para mi tranquilidad, la temperatura de fusión del polietileno es superior a 100 ºC, y la electrolisis con que experimento no llega ni a 50 ºC, después de horas produciéndose. Evidentemente, los salseros de polietileno sirven a su propósito, a mi propósito.  

Continuará.