22 de febrero de 2015

Tiempos de necedad



Muchos me llaman necio.
Otros me ven tal cual tronco.
Algunos, me dicen loco.
Sensato, sensato, me llaman poco.

Hoy eso me va a dar igual.
Voy a dedicarles mis palabras a los necios.
Hombres de corazón cerrado,
Y de corazón abierto.
A fin de cuentas, y a la postre. Necios.

Necios de tomo y lomo
Necios sin ton ni son.
Responsables que no lo son.
Necios que aplican Karma o Darma,
Pero, antes y después, solo necios.

Y en esta poesía parecida,
De necedad del que escribe y trata
Parecidas palabras,
Veo muchos necios, humanos, que solo son soberbia y bravata.
Siento necios de todos los colores.
Necios blancos, necios negros, necios rojos
Simple, y llanamente, necios.




¿Llegará un buen futuro con ellos?
¿Por qué llegan al poder?
¿Por qué toman decisiones egoístas?
¿No se dan cuenta de su necedad?
¿Tan ciegos son en su ego los necios?
Que olvidaron la palabra: representar.
Que engañaron a la gente con mentiras.

¡Ah! ¡Ya entiendo! ¡Por eso son necios!

¿Cómo dejan a los necios visitar el teatro?
¿Cómo dejan a los necios ir a los medios?
¿Soy un necio que habla de necios?
Pues, eso, esto último, tiene que darme igual.

Un necio puede ver a otros necios…
Los huele en la distancia,
Los cata en su momento,
Les ríe hasta las gracias.
Solo es, antes y después, un necio
Un necio con olor y conocido.

¿Llegarán los sensatos a representar a los homínidos?
¿Sucederá alguna vez este sino?
Espero que sí. Espero y deseo sensatez.
Sensatez entre necios,
Hombres humildes preocupados por los otros,
Representantes de tomo y lomo.

¡Deben estar en algún sitio!
Tanta necedad se me hace insoportable.
Me oprime, aplasta y dificulta.
Vivir entre perpetua y necedad,
me duele y mucho.

No seáis necios, por favor.
No seáis necias, tampoco.



Posdata: poesía sin métrica dedicada al padre de mi amigo Trera. Un carpintero de noventa años que educó lo mejor posible a sus hijos, entre ellos Trera. Descanse en paz.