29 de diciembre de 2014

Un grito de solidaridad con los hambrientos...


I

Hace unos años participaba en esta marcha solidaria por el centro de la ciudad de Sevilla. Me gustaba gritar pacíficamente en Navidad en la marcha contra el hambre. 
Ahora me gusta que continúen haciéndola sin caer en la desesperanza, aunque un servidor no pueda acudir por estar fuera de Sevilla.

Desde este entorno gris, el Movimiento Cultural Cristiano sigue teniendo mi apoyo, y el partido SAIN, expresión política de dicho movimiento, también sigue teniendo mi apoyo electoral, de momento, minoritario.

Hoy sigue molestándome que no se comprenda que se puede ser cristiano y de izquierdas. 
¡Es posible!
¡Es coherencia ideológica y de fe, antes que paradoja!
Siquiera para mí, un animal humano que sigue indignado, aunque grite menos que antes dentro de esta bitácora absurda.

SAIN y su coherencia ideológica en el tiempo son muestras de un cristianismo de izquierdas, y me causa tristeza el poco apoyo mediático que tiene este partido.
¿Por qué será?
¿Por qué esa indiferencia ante partidos cristianos de izquierdas?
¿Por qué perdura la idea de que la iglesia es de derechas y los ateos son de izquierdas?

SAIN es un movimiento cristiano y social. Es un movimiento político de izquierdas.
SAIN seguirá teniendo mi apoyo, aunque me guste la idea Podemos que ha crecido con un apoyo mediático incomprensible para mí.
¿Por qué será ese marketing tan eficiente con Podemos?
¿Será audiencia en las televisiones?
¿Serán las asambleas ciudadanas?
¿Será algo más?
Solo el tiempo, lo dirá. 

Este entorno anima a que el Movimiento Cultural Cristiano continúe su marcha hacia el futuro.
¡Que el Todo os bendiga!

II

Hace unos días un ser querido me decía con franqueza que soy un defensor de causas perdidas...Y es verdad. Amo las causas que no tienen sentido mayoritario porqué no me gusta ser borrego de ideas imperio, lo siento. Amo las ideas minoritarias que suponen igualdad, fraternidad y equilibrio cultural en un entorno de paz y de bondad.
Me gusta la idea del Esperanto como idioma neutro, me encanta la idea de un mundo sin castas, alucino con la idea de la justicia antes que con la de la ley, gozo con la idea de la auto-realización personal antes que la de producir por producir, floto ante la idea de la bondad auténtica frente a la del escaparate de los medios, amo la idea de Cristo antes que la de Iglesia, levito con la idea de Amor a Todos antes que con la de una tribu buena.

¡Buen destino!