26 de agosto de 2014

Parado en Punicia

Diario de un ciudadano. Día indeterminado uno.

Me he quedado parado. La constructora ha cerrado por impagos al ser considerada una entidad destructiva para la población. En cierta forma lo comprendo tras los últimos asesinatos cometidos, pese a no comprender la razón, o razones, de esa relación tan destructiva. Todos los albañiles asesinos trabajaban en mi empresa...

Comienzo a pensar que el sistema no está bien estructurado. La mayoría de los ciudadanos que vivimos dentro de él estamos amargados por alguna causa o razón. Somos infelices. Soy infeliz. No he perjudicado a nadie para sufrir las consecuencias del desempleo, y aquí me encuentro sintiéndome como una rémora, como un parásito. 

Siempre he sido una buena persona conmigo y con los demás, y soy incapaz de comprender por qué me pasan estas cosas. ¿Seré un ser defectuoso o incompleto?

Resulta que ahora que tengo más tiempo para mí, y como todas las personas que me quieren se apiadan de mi sino, estoy ocupado con mis preocupaciones y con las que los demás apoyan sobre mí. Osea, estoy preocupado dos veces.

Tal es mi situación que ayer ,para no ir más lejos, un amigo me dijo que me pagaba diez euros si salia y entraba por una puerta dieciocho veces. ¿Eso es ayudarme? Y un conocido se cruzó conmigo y comenzó a soltarme la losa de siempre:

-!Tienes que ganarte la vida!
- Estás parado. Pobrecito.
- ¿Estás buscando trabajo?
- ¿Por qué no emigras? Tienes gente fuera.

Diario de un ciudadano. Día indeterminado desconocido.

Ha pasado cinco meses desde el desempleo. Mi mujer me ha dejado y se ha ido con otro. Muchos amigos y familiares no ven sensato que me centre en mis aficiones, que son muchas, pues no me dan de comer. Encima, si quiero convertir mis aficiones en trabajo remunerado en Gorgoteos , nuestra moneda, tengo que competir. Ya competía en mi trabajo. Ya era evaluado constantemente. ¿Otra vez a darme a valer? Estoy cansado de tanto escaparate.

He escrito una carta al presidente de la República de Punicia y me ha contestado que va a enviarme a unos colombianos para  darme una ayuda, ponerme una corbata, y así resolver mi problemática lingüísticamente. Queremos ayudarle, dice el final del documento.He quedado con ellos a las once de la mañana de hoy. 

En la carta, que ha generado esta respuesta tan amable, le explicaba al presidente todo lo que pienso sobre este mundo socio-económico en que vivo . Le he solicitado una pensión de auto-realización perpetua y contributiva de textos y buenas acciones. Creo que me ha comprendido. Hoy no me siento paranoico.