24 de agosto de 2014

En Punicia

Diario de un ciudadano. Día uno. 

No había tiempo para pensar. Los objetos dominaban la conciencia y la voluntad. El sistema estaba tan bien estructurado que, salvando contadas ocasiones e individuos, la mayoría de los ciudadanos que vivían dentro del sistema estaban amargados por alguna causa o razón. Eran infelices, o se consideraban incompletos, defectuosos.
Dado que la necesidad fracasada estaba impuesta desde distintas formas y maneras, muy inteligentes desde el maquiavelismo, la libertad era un imposible categórico. La amada libertad solo constituía una apariencia traslúcida que ocultaba la horrible realidad de que eramos esclavos de una raza oculta, una jerarquía absoluta que algunos iluminados conocían como la raza de los dioses. 

Diario de un ciudadano. Día dos.

Han raptado a un niño de una vecina y todos estamos muy asustados. No teníamos conciencia de tanto rapto y, de repente, los raptos se ha convertido en una realidad absoluta. Ahora nos parece que todos los adultos que se acercan a un niño ,o niña, van a raptarlo, tienen malas intenciones. Esto es paranoico.

4 comentarios:

  1. ¿Ya te han echado de la France por hacerle el amor a las cestas de las baguetteries?

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  2. Si, pero a tenor de lo que ha escrito en la entrada ha debido hacer una paradita en Burdeos...

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  3. "Ahora nos parece que todos los adultos que se acercan a un niño ,o niña, van a raptarlo, tienen malas intenciones. Esto es paranoico."

    A ver si te van a secuestrar a la gata...

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  4. "La amada libertad solo constituía una apariencia traslúcida que ocultaba la horrible realidad de que eramos esclavos de una raza oculta"

    Parece el argumento de matrix, sólo que los julandrones esos de las gabardinas negras no levitaban por propulsión gaseosa como tu.

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