31 de marzo de 2014

Recuerdos de un Indignado

Dada la circunstancia de que estoy removiendo objetos y recuerdos, entre otras tareas organizativas de una cueva que se está convirtiendo en un hogar. Llaman mi atención perturbada, junto a sentimientos de lejanía y proximidad, muchas de las cartas del pasado. Cartas ordinarias de personas cuyo rostro no recuerdo, cuya ubicación desconozco, cuya felicidad , o infelicidad, ignoro. Personas que ya veo poco, o nada.

Su lectura, básicamente de las recibidas y alguna que otra emitida, me ha hecho recordar momentos en que una amiga me pedía que rezara por ella , cuando yo rezaba. Me ha permitido revivir momentos con un amigo que me pedía que fuese su amigo, cuando él no sabía lo limitado del significado amigo ante su esquizofrenia galopante. Poco pude hacer por él cuando me echó de su casa, cuando no me saludaba al cruzarnos por la calle. Él fue eliminando amigos de su vida. Primero fue Ele, después un servidor y, finalmente, fue Ao. Él, mi examigo, ahora vive de un subsidio, siquiera que yo sepa.
Como decía, su lectura me ha hecho recordar momentos como esos en que otra amiga, que es médico en Badajoz, me enviaba cartas a Huelva, mientras yo estaba estudiando magisterio cerca del río Odiel, y ella estaba terminando COU cerca del Guadalquivir. O a un amigo que hizo la mili en Cádiz y pertenecía a mis amigos de infancia en Madrid. Incluso me ha hecho recordar a una amiga de Granada cuyo rostro no recuerdo. Sé que fue después de una convivencia de Semana Santa en Granada, pero soy incapaz de ver su cara en mi mente. También he recordado a un Amigo de África que estuvo patrullando cerca de la valla de Marruecos con España. Un militar fronterizo, y Amigo de África. Una paradoja apreciada que dejó el lugar en poco tiempo, hace poco me crucé con él en el metro.

En fin, sinceramente, reconozco que no me parece mal que objetos del pasado, como son todas estas cartas, perturben nuevamente mi mundo emocional. Siento, luego existo. Estoy vivo. He conocido a gente guapa, pese a ser un bicho indignado, muy amigo del desprestigiado 15M. Paradojas.


Posdata: me hace gracia como continúan machacando al movimiento 15M. Unos violentos no definen un movimiento indignado. Pobres policías. Pobres gobernantes. Pobres opresores inconscientes que se escudan en tres estúpidos para definir un estado grupal. Demasiados sinvergüenzas con poder ¿Ahora le ha tocado a otro juez? ¿Hay alguien qué pueda hablar sin miedo a perder?...Hez