28 de febrero de 2014

Attac SIETE

Parece que el nuevo año me ha dejado sin ideas, pobrecito de mí (que me gusta auto-compadecerme y hacerme la víctima). Dada esta ausencia de ideas Carenadas (*), que parecen estar cubiertas por las nubes del vacío, recalo de nuevo en el puerto de un libro negro cuyo título es:

¿Están en peligro las pensiones públicas?


En su página 50 dicta lo siguiente:

Según los datos elaborados por la oficina europea de estadística (EUROSTAT) España destina el 19,7% del PIB (2003) a gasto en protección social mientras que el promedio de la UE-15 es del 28,3%...

¿Deben reducirse, como piden los empresarios, las cotizaciones sociales?

La demanda de la patronal española responde a un nuevo intento de apropiación de aún mayor parte del excedente económico generado en el proceso de producción.

Como recordábamos más arriba, la participación de los salarios en la renta ha descendido en España más de diez puntos porcentuales en los últimos 30 años, lo que significa que los incrementos de productividad de los últimos años han ido fundamentalmente a los beneficios empresariales, mientras que apenas han repercutido en las rentas salariales.

¿Por qué lo piden entonces?

Su interés no es otro que el afán de lucro y la búsqueda incesante de más y más beneficios, sin tomar en consideración las consecuencias económicas y sociales que ello entraña.

...se podría lograr un gran incremento de ingresos públicos si se fortalecieran las estrategias de lucha contra el fraude y se llevaran a cabo reformas fiscales que hicieran más justo el sistema.

Bueno, bueno, bueno. Otra vez estamos con la archiconocida y generalizada: codicia, que antes que enemiga es amiga; una extraña amiga.

¡Oh codicia!
Claro veo, que gobiernas las mentes de los esclavos.
¿Por qué reinas y dictas?
¿Cuándo comenzaste a ser la diosa de los hombres?
¿Cuándo conseguirte aliarte al dios Miedo?
¿Cuándo te apropiaste de las mentes cristianas?

¡Oh codicia!
Sigo viendo , amada, que gobiernas todas las mentes esclavas.

¡Oh codicia!
No me abandones en la explotación de los hombres.

¡Oh codicia!
¡Cuánto me recuerdas a una estupidez invisible!

¡Oh codicia!
¡Sé mi querida amante perturbada!



(*) dado mi seudónimo de Constantino Carenado, Carenado es un mote surgido desde Eme, Elle y otros amigos.