18 de enero de 2014

Tiempos raros

Son tiempos de reivindicaciones y manifestaciones. Como desde aquí solo puedo escribir , pues escribo:

Estoy intentado entender a Shopenhauer, tal como intenté entender a Nietche. Probablemente no comprenda nada, pero en su libro III de El mundo como voluntad y representación , Shopenhauer comienza con La Idea de Platón.

Parece ser que...
La Idea … no conoce ni la pluralidad ni el cambio. Los individuos en los cuales se manifiesta son innumerables, nacen y perecen continuamente, más ella permanece siempre la misma, invariable,...”

Sin pretender hacer filosofía académica o analítica , cosa imposible para mi mente, me apetece tomar unas preguntas tras unos condicionales.

Si desde Platón, hace más de dos mil años, se comenzó a racionalizar el concepto Idea...

¿Por qué los humanos con poder pierden la Idea de lo que son?
¿Qué les sucede?
¿Por qué piensan, de repente, que son algo diferente a los otros homínidos?

Parece, inevitablemente, que siempre pasa lo mismo. Parece que el poder, solito, deforma la Idea de Hombre en el hombre con poder respecto al hombre sin poder.

¿Élite? ¿?

Si tan hombre es un pobre como un rico, o un intelectual como un analfabeto.
Si tan hombre es un atleta como un empollón de biblioteca, o un gitano como un payo...

¿Por qué somos incapaces de gestionar bien la Idea de Justicia Social, y la sustituimos por la Idea de Ley discriminada?

Ley que casi siempre es injusta pues si tienes euros , entiéndase “cuartos”, la ley puede beneficiarte más, pues puedes contar con una defensa mejor. Hay múltiples ejemplos de este frecuente , e incluso normal, despropósito.

La Idea de Justicia entre los hombres debe perdurar e, incluso, debe aplicarse de una vez por todas.

Con los recursos disponibles, localizados en océanos de dineros almacenados -por ejemplo-, podemos tener un mundo más justo.

¿Por qué parece una idea imposible la redistribución justa de recursos básicos?

Trabajé con marginales y los comprendí a mi pesar. Ahora es el momento de evitar tantas desigualdades sociales.

¡Redistribución justa y pacífica de los bienes necesarios!

Además, estoy cansado de la idea de engaño.

¿Por qué unos humanos engañan a otros aún?

Además, estoy cansado de la idea de superioridad.

¿Por qué unos humanos son, de facto, más que otros?

Las ideas de engaño y superioridad no deberían ser tan eficientes en nuestro sistema socio-económico global.

¿Tenéis idea de lo bien que podríamos hacerlo si quisiéramos?

...No. No tenéis ni idea, y ese es el auténtico problema de un sistema global de carácter patatero.


Atentamente, un Patato indignado muy amante de las buenas ideas y de los buenos actos.