15 de diciembre de 2013

Luces de Navidad en el absurdo

Es curioso como apenas he escrito sobre mis hermanos en este entorno. Quizás sea la privacidad de lo adecuado. Recuerdo hoy el vino caliente con canela que tomé en un mercado de navidad Alemán con mi hermano el mediano. Recuerdo ese olor penetrante, casi disolvente, a alcohol evaporado. Recuerdo las luces navideñas de un montón de puestos ofreciendo algo, múltiples elementos degustables, hasta el día de navidad. Recuerdo.

Era preciosa tanta luz y sonido. Eran preciosos tantos olores , incluidos los del vino y la canela. Era ,y es, una costumbre preciosa y con encanto pero ahora , lo siento, vienen los peros de ésta estúpida entrada de hoy.

Independientemente de la nacionalidad de un cristiano...

¿Habrá capacidad, alguna vez, de ser cristianos auténticos? Y no puedo escribir sobre religiones que no he conocido.

Pues eso: ¿Sucederá qué los cristianos sean auténticos?

Yo lo intenté en su tiempo, en un tiempo de mi pasado indefinido, y lo dejé. Desde entonces mantengo una ética que se está haciendo añicos en la necesidad, y fuera de ella. Sufro. Me siento estúpido. Tanto necesito y tampoco tengo, o dispongo, que depender de los demás comienza a pesarme. No me gusta un pelo. Soy frágil en navidad y después de navidad , y eso no me gusta porqué es incompatible con mi libertad física (si existe). Dicen que la libertad tiene un precio y que debe ser así, pero la única libertad está en mi mente, en mi cerebro, en mis tripas, en mi corazón. Creo que soy un esclavo físico en navidad, un esclavo de alguien indefinido. Soy un esclavo de eso.

Pese a ser un esclavo físico, siento la libertad en mi interior, quizás pura apariencia, cuando observo el horizonte despejado en una mañana de campo. En ese instante el aire de horizonte me guía en un sino de esclavo navideño que se cree mentalmente libre.

Lloro por dentro y no quiero pedir ayuda pues la ayuda, tarde o temprano, cuesta y no puedo pagarla, no podré pagarla. Me siento libre y encerrado. Me siento en una paradoja. Parece que todo tiene un precio y he descubierto que mi precio es cero. Ese es mi precio exacto.

El día que sienta mi mente esclava, aunque ahora puede que ya lo sea, estaré perdido en la soledad del sino de eso. Espero aguantar mucho. Espero. Y mientras espero deseo lo mejor a todas las personas que aprecio e, incluso, a las que no aprecio. Deseo lo mejor a todas las personas buenas consigo mismas y con las demás. Debe haber algunas personas buenas antes y después de navidad. También debe haber cristianos auténticos. Espero.

4 comentarios:

  1. Nivel Boris Yeltsin15/12/13 23:56

    "Recuerdo ese olor penetrante, casi disolvente, a alcohol evaporado.

    Casi no, te bebiste el disolvente y el barniz.

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    1. Y todo ello vestido con pantalones tiroleses y gorrito con pluma

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  2. Tras beberse las existencias y eructar, se dirigió a la residencia de la Merkel a cantarle clavelitos.

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    1. Angela Merkel16/12/13 15:46

      Ja, klaveliten auf meine corazonen, haserme llorar como soldaden francés und combaten.

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