10 de julio de 2013

Altés de Piedra.



Altés se sentía morir. Lo dolores no le abandonaban desde hacia tiempo. Eran como los desodorantes de ciertas marcas del presente (siquiera como dictan los mentirosos anuncios). Pensaba y temía que su hora se acercaba, que venía por él el final, su final. En ocasiones le parecía oírlo bramar como un toro. Temiendo su final, que a todo ser le llega aunque él no quiera, Altés tomó una decisión. Estaría noche y día abrazado a su amada Atenea. Deseaba intensamente terminar abrazado a la diosa del amor. Quizás sería el mejor final posible. Quizás sería su final. Un final abrazado al amor de su compañera. Un final abrazado a Atenea.

Usando el subjuntivo de su verbo existir, decidió comenzar su tarea. Preparó su cama, llamó a su compañera, y quedo abrazado en el tiempo... Actualmente su estatua permanece enterrada y solitaria, pues Atenea se fue de su vera cuando Altés murió. Mantiene una posición pacífica y calmada. Está debajo de una plaza donde están los indignados de Sevilla. Está muy hundido en el subsuelo. Mientras la estatua de Altés tumbado está bajo la plaza de los Indignados, estos se indignan más aún ante noticias como esta. Ante noticias que están más allá de los injustos desahucios.

El presidente del CSIC: " Si no llega dinero, esto es un cataclismo"...agobiado por un déficit que se calcula que llegue este año a los 102 millones... (El País. 10 Julio 2013.Portada).

¿Ha habido miles de millones para los bancos, y no hay cien millones para la ciencia?
¿No es la ciencia la llave del futuro?
¿Qué futuro estimulan los bancos? Ninguno. Absurdo presente e, incluso, estúpido.


Como este presente es absurdo... Si Altés volviese a la vida se quedaría tumbado disfrutando de Atenea para no contemplar un mundo más absurdo que el suyo. Un mundo más absurdo que el de los dioses antiguos. Él seguiría petrificado en el tiempo de los nuevos monstruos. Seguiría siendo, Altés de Piedra.

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