28 de mayo de 2013

Señales De Duendes




Esta mañana ha llegado la Musa del Bosque con un ungüento para aplicar sobre la columna maldita, pero su llegada ha sido bloqueada por la puerta principal de la academia. No ha podido entrar en el centro porque la puerta, curiosamente, estaba cerrada. Estaba muy cerrada. Cuando la circunstancia ha llegado a la vista y oídos de alumnos y profesores, encerrados sin deseo, se han propuesto varias soluciones de apertura o escape pues, sinceramente, a nadie le gustaba sentirse encerrado y , menos aun, estar encerrado. En primera instancia se ha buscado a alguien externo que tuviese la llave, pero cuando la primera persona externa ha llegado a la cerradura, esta estaba tan magnetizada , o electrizada -para al caso da igual-, que nadie ha podido introducir la llave en su hueco. Era ,literalmente ,un imposible categórico. Ha habido gritos, aspavientos e indignaciones contra la puerta, cerradura y llaves (incluyendo a un cerrajero de La Gran Plaza). Rabias y esfuerzos no han servido para nada. En absoluto.

Al final, antes de llamar a los bomberos, hemos llamado a un Troll amigo, un compañero de otro curso que mide más de dos metros y pesa muchas arrobas. Él ha sido , mediante su inercia con breve carrera, el ejecutor de nuestro escape. Con un simple movimiento de decenas de mili-segundos, y previo aviso a los que estaban al otro lado de la puerta, ha arrancado una de las hojas de su sitio. Los bomberos, cobrando, habrían hecho lo mismo, y el compañero ha sido gratis.

Por la tarde , hace un rato, hemos descubierto , gracias a mi Musa del Bosque, que se trataba, sencillamente, de magia Sevillana. Se trataba de la magia de los duendes de Sevilla. Unos duendes que reclaman su sitio cerca del río. Unos duendes que piden su sitio. Ese sitio perdido entre tanto coche y tanta tecnología. La ribera del Guadalquivir siempre fue de los Duendes. Ellos estaban aquí antes que el hombre, con su pretendido dominio e inteligencia. Mi Musa del Bosque sabe todo eso, y creo que estoy bajo su influencia. De hecho me he acercado a ella para declararle mi amor y, diligente y educada, me ha rociado con spray de pimienta (después de decirme: NO, varias veces). Aún estoy rascándome y pensando, sinceramente, en mi sino.

Por cierto, no se os olvide respetar los deseos de los Duendes de Sevilla. Escuchadlos cuando necesiten ser escuchados, pues dan sus indicios. En mi piquiña, tras ser rociado con diligencia, mi Musa ha dicho que, para pacificar a los duendes, se van a colocar maceteros con flores rosas por toda la Avenida Marques de Pickman. Será un espectáculo precioso. Será un espectáculo Rosa.



Posdata: Una musa supone, para un escritor patatero como yo, la excusa perfecta para realizar relatos,o para justificarlos. Nunca, jamás, pretendo ofender a nadie, más bien todo lo contrario. Gracias por estar aquí.

2 comentarios:

  1. Venga, Carenado, que todos sabemos que no es una columna, sino que te alegras de ver a la musa esa. Y encima lo del ungüento.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo4/6/13 20:20

    http://4.bp.blogspot.com/_AD0uoiVsPRs/TGMf-DnuxLI/AAAAAAAAAAk/_k0B6nfrOhU/s1600/1c857c1e48c018480e2ae93025a784b5%5B1%5D.jpg

    ResponderEliminar