27 de mayo de 2013

La columna maldita


En el curso del paro, en que participo en estos momentos, tenemos asignada un aula con una bonita columna en el centro de uno de sus lados. Es la columna maldita que no está pegada a ninguna pared. Es una columna que permanece casi en medio del aula. La Musa del Bosque esta buscando aromas y ungüentos para hacerla transparente y cambiar sus perversas influencias. Todos los compañeros que están cerca de ella aparecen cada vez menos en clase. Aunque las razones de ausencia son diferentes, no deja de ser la columna maldita del alejamiento de los próximos. Quién está mucho tiempo cerca de ella, acaba lejos, acaba yéndose. A los simples hechos me remito de que los más próximos a ella, durante meses, están muy ausentes.

Desde el principio, desde el primer día, daba por saco con su verticalidad opaca, apiñando compañeros por un lado, y quitando visibilidad a los otros. Ella no era ni es  transparente, siempre andaba y anda molestando. En ocasiones he pensado que la columna se mueve mientras nos observa en nuestro sino formativo y relacional.

¿Será una columna fantasma?
¿Será la columna fantasma del Java?

Espero que la Musa del Bosque encuentre una solución muy pronto. Todos dependemos de su dominio de las magia y sus designios. Si no encuentra una fórmula pronto, la columna maldita nos alejará a todos antes del fin del curso del paro. Pondrá en peligro nuestra formación, y su certificado.