30 de abril de 2013

Necesito complicarme la vida. Necesito pensar.



Recientemente, como en muchas otras ocasiones, alguien me ha dicho, como me han dicho otros y otras muchas veces...:

¿ Por qué te complicas la vida?

Las ideas que he planteado, planteo, y plantearé. Los gritos que he dado, doy y daré, en este entorno gris, surgen de mis preocupaciones por el mundo en que vivo.

¿Qué no sirven para nada?
¿Qué es perder el tiempo?

Es posible. Es muy posible... Pero la cosa es que ese tiempo que he dedicado a gritar lo evidente, porque no he podido cambiarlo en mi utópica juventud , supone el aliento final del desesperado pacífico de nombre: Constantino Carenado. Una metáfora animal , incluso humanoide, que está indignada.

Reconozco que cambiar el mundo es una tarea complicada, sobre todo un mundo apoyado en el egoísmo y su amplificación desmesurada. Un egoísmo de tal magnitud y descontrol que solo genera desequilibrios de lobos sobre corderos y, lo que es peor, de lobos con piel de cordero sobre corderos.
Ante dicha situación tan hipócrita, donde los dineros imperan sobre las vidas de las personas desconocidas, o enemigas...solo queda gritar desde una visión ética. Solo queda gritar la mentira de este mundo. La mentira de un sistema que tiene que mejorar mucho aún.

Evidentemente grito porque , de momento, puedo permitírmelo. Quizás un día no pueda gritar. Espero que, en ese momento, sea porqué ya no ha razones para gritar. Espero que ese momento no sea alguna forma de censura que pueda costarme la vida.

Reconozco que estoy cansado de tanta absurdez. Reconozco que quiero gritarla hasta la saciedad. Reconozco que no se trata de follar, o no follar. Reconozco que se trata de pedir justicia ante la injusticia, ante las injusticias.

¿Para cuándo un estado de derecho universal?
¿Para cuándo la honradez?
¿Para cuándo hechos, antes que bonitas palabras?

Estoy cansado de los ataúdes de oro. Estoy cansado de los representares de paja. Estoy cansado de tanta mentira, y tanto despropósito. Estoy cansado de víctimas inocentes. Todo apesta a heces, y gritaré mientras pueda oler con mi mente y su juicio perturbado. Es una cuestión de perpetuidad.

Esta indignación no quita, todo hay que decirlo, que pueda apreciar: un amanecer, una mujer guapa, un paisaje precioso, una buena noticia, una celebración a carcajadas... o una buena barbacoa.
Más cuando comienzo a pensar sobre el mundo en que vivo, solo necesito teclear mis gritos sólidos, como si fuesen haces de luz sólida de cierta saga de ciencia ficción española, sobre la que escribiré algún día.

Creo, sinceramente, que desde Amigos de África, desde Revisión de Vida, desde mi ética actual... Necesito complicarme la vida. Es lo que me piden mi moral y su ética. Lo siento por aquellos amigos que piensan distinto, o piensan que sufro inútilmente... Pensad más bien, si me queréis,  que libero mi rabia ante un mundo deslavazado que, aparentemente, está muy bien.

Como decían mis antiguos compañeros de Amigos de África: El sistema socieconómico en que vivimos tiene los pies de barro. No tiene buenos cimientos. Es una casa mal construida. Es un cuartucho.



8 comentarios:

  1. Anónimo1/5/13 10:04

    "Reconozco que cambiar el mundo es una tarea complicada"

    Pues empieza por tareas mas sencillas como,
    cambiarte de calzoncillos de vez en cuando.

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  2. Los hombres de Smiley1/5/13 11:13

    "Quizás un día no pueda gritar. Espero que, en ese momento, sea porqué ya no ha razones para gritar. Espero que ese momento no sea alguna forma de censura que pueda costarme la vida"


    Demasiado tarde, los chinos y los secuaces de la Merkel, han monitorizado tu activismo en Internet. Y la CIA, el KGB, el MI5, el MOSSAD y el Departamento de Lencería de El Corte Inglés, te siguen la pista. Todos tus seguidores están siendo investigados (A Alberto lo espía un tipo con un periódico con dos agujeros, y a mi me sigue a todos lados un coche negro; aunque ahora que lo pienso puede que sea el del cobrador del frac).

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  3. Anónimo2/5/13 8:33

    ###Los cambios empiezan por uno mismo, y a partir de ese cambios que damos nosotros mismos, empieza a cambiar el mundo que nos rodea###

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    1. Anónimo2/5/13 12:08

      Este comentario tuyo no deja de ser hinduismo patatero. Me recuerdas a mi amigo Jota, que piensa, curiosamente, como tú.
      Sinceramente, en mi caso, he sido bueno, he sido generoso, he sido solidario durante muchos años y... el mundo es un mojón mal oliente.
      Evidentmente, según mis conjeturas y reflexiones acumuladas, la cuestión es que ser bueno equivale, entre lobos, a ser tonto.Y voy a ser un tonto que grita el absurdo (mi función autoasignada)...

      Voy a seguir siendo bueno y seguiré, a buen seguro, oliendo a heces. Gritaré, pensaré y estaré con los miserables si llega el caso.

      Saludos.

      Rmte. Constantino Carando desde ubicación descontrolada.

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    2. Anónimo2/5/13 12:10

      ## podrías reflexionar en el hinduismo patatero en lugar de etiquetar y pasar página##

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  4. Anónimo9/5/13 14:39

    llevas muchos días sin pensar...

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    1. Estoy hasta arriba de tareas oblitatorias que no me dejan tiempo para teclear...

      Ya leeras hasta cansarte o, si no lees , comentarás hasta que te ardan los dedos. Ya te daré pie a tus letras desde mis letras.

      Un saludo.

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  5. Anónimo9/5/13 23:40

    Temo que los de la RAE lo hayan secuestrado.

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