27 de febrero de 2013

Reflexiones tras una marcha forzada.

Hace unos meses escribí este breve texto de valor sub-cero. Creo que hoy ha lugar subirlo a mi bitácora, y a la que tengo dedicada a mi difunto amigo Linden.

"Pasando más a limpio el proyecto Esperpento ,repelente y cruel, me encuentro estas palabras que dediqué a Linden cuando conocí su muerte. Una muerte que ,a fecha de hoy, me cuesta creer. Evidentemente solo se trata de mi mente antes que de evidencias públicas y reales. Pero como este entorno es, ante todo, sincero: escribo y después, solo después, pienso. 
Pues lo dicho: Copio y pego desde mi cuadernillo en carboncillo escrito.Una bazofia como otra cualquiera. 
No se me ocurre nada que escribir porque Linden solo hablaba de su proyecto, de su fundación y de cambiar el mundo a mejor. Nunca habló de qué ocurriría con su fundación, o con su vivero, o con el terreno, tras su muerte. Él no hablaba de eso y se fue. Al menos que pueda constatar como testigo de su entierro. 

¿Qué pasará ahora con su Vivero Tropical?
¿Qué pasará con su Ford Fiesta rojo?
¿Qué pasará con sus perros?
¿Qué pasará con todos sus documentos y documentación?
¿Qué pasará con su fundación? 

No lo sé, solo sé que, como me temía tras la última visita, Linden , mi amigo Linden, ha muerto. Echaré de menos nuestras discusiones y carcajadas. Muchas veces decía en su monólogos:
-Pero escúchame. ¡Escúchame!
Y yo le escuchaba aunque no podía abandonar mi escepticismo. Le escuchábamos... 

Huelo que cuesta mucho que te escuchen entre tanto sordo. Debería haber más audífonos, u orejas de elefantes. Debe ser, que ese es el problema del mundo del hoy. Debe ser que es sordo (y que me perdonen los sordos la metáfora).""

Posdata: Ya he terminado el proyecto Esperpento y comenzado Manipulador, nuevo proyecto que dará lugar a una nueva novela llena de  ilusión y vacío económico.