28 de febrero de 2013

Ética y mareo indignados.


Ha fallecido mi indignado favorito. Se trataba de un alemán de nacimiento (Berlín) que era ciudadano francés, un defensor de la rebelión pacífica, uno de los coordinadores de la redacción de los Derechos Humanos. Se trataba de un hombre utópico , una amante de la ética que se ganaba la vida escribiendo y que hizo de sus ideas el sentido de su vida. No lo traté pero yendo en la marcha hacia Madrid y, concretamente, llegando a Ciudad Real un compañero de camino se puso a hablar por teléfono en francés, o hizo el papel. Durante unos metros escuché esta aparente conversación:
- Tout va bien.
- Nous sommes dans Ciudad Real.
- Pas de problèmes.
Como ser paranoico que desconfía, quizás esté programado para ello -o quizás sea la verdad-, me pareció muy extraña la charla porque el compañero era una persona muy singular, demasiado singular o extraña para mí.

¿Estaba hablando con el Sr. Hessel para informarle de la situación de la marcha indignada?

Como observador puro no puedo hacer más que conjeturas desde lo observado pues hay, o me parece que hay, muchos comediantes o actores de campo, o quizás no.
Para terminar esta breve entrada en honor a mi indignado pacífico, y favorito, solo quiero expresar un párrafo contrastado:

Mientras Stéphane Hessel participó en la redacción de los Derechos Humanos, y creía en ellos, mi amigo Claes T.G. Linden murió diciendo que la declaración de los Derechos Humanos se elaboró para contentar a los intelectuales después de la segunda guerra mundial. Se elaboró para engañarlos.

¡Oído cocina!

¿Quién tenía razón?
¿Hessel, o Linden?

Y lo que es peor:

¿Quién tendrá razón en el futuro?
¿Hessel, o Linden?

Posdata:
Vivo estas stranga vojio.
Ili estas hipokrituloj!
Ili estas tro multaj!

Constantino Carenado, un animal pacífico que ya grita hasta en Esperanto.