27 de febrero de 2013

Botellas de plásticos reutilizadas como lámparas solares

He comenzado un nuevo curso de programación en que, evidentemente, se discuten ideas para implementar un proyecto en común que algunos llaman: Cluster, y yo llamo: grupo. En plena tormenta de ideas, con demasiados juicios previos a la elección de la idea final que aún no hemos elegido, ha surgido la botella-bombilla. Dada su simplicidad y posible certeza de funcionamiento, al poder tratarse de una lente divergente iluminada por el sol, subo un vídeo de la idea para iluminar estos entornos de bytes libres.
Si la idea funciona, cosa que es fácil de comprobar en la práctica, puede sustituir a las antiguas claraboyas, fijas o móviles. En dichas claraboyas el agua se cambiaría , cosa necesaria tras un tiempo, mediante un tubo de entrada de agua, para insolar o aferente, y otro de salida, insolada, eferente y llena de vida.

Posdata: la palabra grupo es común en Esperanto y Castellano, por eso me gusta más, y no pretendo aprenderla en Mandarín.

¡La grupo devas fari projekto!