14 de septiembre de 2012

'Picnic' de modernas mujercitas.


Este texto puede ofender, así pues pido a las personas sensibles que no continúen leyéndolo. Habla de mujercitas que han tenido variaciones sexuales con edades en que yo jugaba con los 'clicks de famobil' (me da igual como se escriba esta marca de muñecos).

Evidentemente este texto puede ser incómodo para algunas personas aunque, sinceramente, no creo que fuese incómodo para ellas (para las que he llamado mujercitas, para las adolescentes que hablaban en libertad). Paradojas de la vida. Consecuencias de escribir un texto supeditado a la prudencia y cierta moralidad que , a buen seguro, existe en algún lugar de la red. Siquiera en apariencia.
Por cierto, las niñas solo fueron observadas en la distancia pues, curiosamente, llevaban el mismo camino que yo. No vayan a pensar que soy un voyeur. Antes soy un observador sistemático y sistémico que en lugar de hacer fotos, las toma con la mente junto al viento, los olores y los colores del paisaje y del paisanaje. Si os molesta todo esto podéis ponerme parches en los ojos, o denunciarme. Ustedes mismos. Comienzo en mi franqueza natural. Esa que amo.

En ocasiones los textos salen solos. No tengo que buscar el lugar propicio porque, sencillamente, no existe. Este texto de hoy sale de una simple observación de un delicioso grupo de adolescentes en pantalones cortos. El hecho de ir a la biblioteca genera este tipo de encuentros sin buscarlos, y en este caso, sinceramente, las mujer-citas no iban a la biblioteca pública, si no al parque de nombre: María Luisa.
Yendo en dirección al pabellón Real, todo empieza en un semáforo cercano. Esperando el verde llega un grupo de niñas en vaquero corto, pelo largo y limpio, y conversaciones suaves. Tremenda-mente suaves. Demasiado suaves y elementales.
La evidente líder, que detecto en primer lugar y confirmo en momentos posteriores, habla sin tapujos y por los codos.
- Os voy a llevar a un sitio guapo del parque.
No escucho más porque sus cuerpos de mujer adolescente me confunden, bueno... confunden a mi perpetua libido. Aunque no soy pederasta, ni lo deseo por asomo, mirar a las mujercitas es , sinceramente, excitante, refrescante y bello.
Pasamos el semáforo y vuelvo a escuchar a la misma chavala, la mas desinhibida y charlatana, mientras las otras tres amigas escuchan.
- Mirad, mirad. Ahí me lié con Roberto. Guau. No pude abrir ni la boca.
- Mirad, mirad. Allí me lié también con él. - mirando en dirección contraria, posiblemente hacia 'la Meca'.
- No pude mover ni la lengua. Fue genial. Jajaja.- moviendo su melena y sus larguiruchos brazos en tanto sus amigas se reían junto a ella.
Aturdido por tanta frescura intenté tomar una ruta diferente a la suya , a la de ellas. Lo hice imaginándome las posiciones que habían tenido Roberto y ella (la líder). Sin poder evitarlo se me nubló la mente y comencé a dar 'cabezadas' entre senderos de albero hasta relajarme. Me acordé de Medusa, que frecuentaba el parque María Luisa con su primer novio para hacer cosas parecidas con él, y también me acordé de una mujercita que traté en Amigos de África ha muchos años. Ella , la mujercita de Amigos de África, tenía quince años, como las mujercitas observadas en mi presente, o como Medusa con su primer novio 'el griego', y hablaba por los codos (sinceramente más allá de los dos codos). Pues esta mujercita de Amigos de África tenia un objetivo en la vida:
- Favorecer la construcción de un mundo mejor. Cambiar el mundo. Mejorarlo desde la política.
Recordando a esta mujercita utópica ,de Amigos de África, también recordé que cuando estaba salido ,tras coincidir con las mujercitas que iban al parque, la líder indudable dijo muy segura de sí misma a sus amigas:
- Tu crees, de verdad, que Alfonso te va a mantener. ¿Tú crees que te puede mantener? ¿Tú no serás tonta? ¿No?
Más allá del contraste entre las palabras de la adolescente de amigos de África, con las actitudes libres de Medusa y estas historias de adolescentes del presente... Es evidente que mas allá del instinto que se define en esta dualidad: follar o no follar tarde o temprano (en mi caso debe ser a partir de la mayoría de edad), hay que conjeturar inevitablemente que:
¿Qué liberación puede tener una mujer moderna cuando piensa en que la mantengan?
Es que no me entero de lo que significa esa liberación de la mujer que tanto añoro y deseo.
¿Dónde está?
¿Cuándo empieza?
¿Cuándo llegarán las mujeres como aquella joven de Amigos de África? 
¿Alguien conoce el futuro?
Me hubiese gustado seguir escuchando a las mujercitas que , como descubrí a la vuelta de la biblioteca, iban a comer en el parque María Luisa, pues estaban haciendo un 'picnic' (o como se escriba este extranjerismo)...pero ... sinceramente...Es seguro que no me habrían dejado acercarme a su pequeño grupo, disfrutar de las viandas que llevaba una de las chavalas, y escucharlas en libertad. Me parece que no. Se trata de un mundo vedado para mí. Se trata de un mundo inalcanzable para un ser que está , que se encuentra, en la meseta de la vida.
Para terminar esta paranoia libidinosa. Jamas veré mal la fornicación con mayoría de edad, pues es una gozada, pero si veo mal que sea el único pensamiento válido.
¿Follar o no follar es la cuestión?
Parece que si.
¿Follar o no follar, con poder o sin él, es uno de los sentidos de la vida?
Parece que si.

Pues entonces...

¡Ala! A fornicar.
No perdáis el tiempo.
¡Yuhuuu!

1 comentario:

  1. ¿Pero que cojones significa encontrarse en la meseta de la vida?

    (¿Porqué a estas alturas sigo preguntando?)

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