10 de agosto de 2012

¿Éxito, o fracaso?

Juro por mis antepasados Homo que este texto lo escribí antes de que empezaran las olimpiadas, antes del nuevo deporte olímpico del 'carrito' y la cajera. Tengo como testigo a mi gata Sol, que cuando está en celo es muy cariñosa.Comienzo a copiarlo escribiéndolo en el PC desde un sucio cuadernillo rallado que escribí con grafito de dos milímetros. Es evidente que también transcribo y añado otros contenidos mucho más actuales.

¿Todo el mundo puede aspirar a correr los 100 metros lisos en 10 segundos?
(Salvando a Elle que se desplaza mediante agujeros de gusano para no pagar)
Pues NO.

¿Todo el mundo puede tener voz de tenor?
Pues NO.

...
No quiero seguir, hacedlo vosotros si os apetece, con más ejemplos redundantes , y SIN respuestas como: Pues NO, que ofrecen constantemente: la televisión, la prensa, los medios publicitarios con su propaganda inevitable del consumismo, la competición, las medallas, la auténtica belleza, etcétera.

¿Qué pasa si el éxito no llega?

Que resulta lo más probable desde el punto de vista estadístico...Pues, sencillamente, llega la señora frustración con las rebajas. Surgen, de forma espontánea, un montón de personas con un gran sentimiento de fracaso, a todos los niveles, que son entretenidos con televisión basura, fútbol y mentiras inteligentes. Y que conste que si tengo que elegir, elijo el fútbol o ,ahora mismo, las olimpiadas.

¡Ese es el precio del culto al éxito!
La llegada del simple señor llamado: fracaso, y su señora: frustración.

Pues, sinceramente, un sistema así solo puede funcionar como un mojón. Y no estoy en contra del pensamiento olímpico o su filosofía; solo pido traspasarlo ideológicamente. Y dado que todo sistema es un invento formal, y en nuestro caso vivimos una formulación basada en el estado de derecho...

¡Qué se cumplan los derechos de todos más allá del éxito o del fracaso aparente!
¡Aparente!
Y si no puede desarrollarse un auténtico estado de derecho para el pueblo soberano en democracia...

¡No mintáis al cerdo que va a la matanza del 'cochino'!
¡Hipócritas!
Que hay mucho hipócrita en todos los niveles y estructuras.
¡Dejaos de tonterías y exploremos ya!

Posdata 1: aprovecho para apoyar al SAT con una condición en forma de propuesta: tenéis que minimizar más aún los daños colaterales moviendo vuestras reivindicaciones en el alambre de los derechos propios y ajenos. ¡Ojo¡ ¡Perro! ¡Muerde! Hay que gritar pero tened cuidado con los inocentes. No debe haber más víctimas como esa cajera asustada.
El señor Ignacio Camaño, crítico y hombre de derechas, no deja de tener razón cuando dice en la pg 15 del ABC del 10 Agosto (¡Coño es hoy! Que curioso): "...El salteador de Cantillana tal vez hubiese llegado a sentir la tentación de robar comida para los pobres pero nunca habría permitido que su banda avasallase a empujones a la cajera de un supermercado". Refiriéndose, cuando escribe sobre: El salteador de Cantillana, a Curro Jiménez.

Posdata 2: es cierto que ha sido un acto propagandístico. Gordillo lo reconoce públicamente. José Contreras lo escribe muy claro en la pg. 15 del diario 'El Mundo Andalucia' del 8 de Agosto 2012 (¡Coño, fue hace poco! ¡Que curioso!) : "...se ha conseguido el objetivo de llamar la atención sobre lo que está pasando"...

Posdata 3: subiré a continuación de esta entrada un enlace que me ha pasado Elle por correo electrónico. Se trata de un punto de vista diferente respecto a este bandolero moderno, que para muchos es un vándalo garbancero.

Posdata 4: La rebeldía pacífica que necesitamos, en este momento de aumento de pobreza del español medio y de despropósitos mediatizados (bien manipulados como imperativos) y garbanceros (menos manipulados y más feos), debe ser como el equilibrio sobre un alambre. Hay que esmerarse en los procedimientos. Hay que recordar que el derecho de uno termina donde comienza el de otro. ¡Uy!  Pero si esto era para la palabra LIBERTAD...

Posdata 5: Creo que hay margen de maniobra para que: 
¡No se mienta al cerdo que va a la matanza del 'cochino'!

1 comentario:

  1. Espero que no estés pensando en conseguir por el método Sánchez Gordillo las piezas que te hacen falta para construir el ascensor espacial. Que los almacenes de la NASA están muy vigilados, y el último que intentó robarles lo disfrazaron de robot explorador y lo mandaron a Marte.

    No quieras acabar como ese desgraciao que está con una escafandra pedaleando debajo del chásis de cartón piedra del Curiosity

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