17 de julio de 2012

Otro Día



Hace más o menos un mes caminaba desde la calle San Fernando hacia el Prado de San Sebastian. Ignoro de donde venía o hacia donde iba, me ocurre cada vez más. Seguramente sea una mezcla entre la edad y las masturbaciones mentales. O puede ser que el camino animal que llevo es de aquesta naturaleza perdida. 
Al llegar al cruce que deja atrás la antigua fabrica de tabaco, la antigua Facultad de Derecho, la futura ubicación de cierto museo,...observo en mi frescura 'patatoide' dos madres y dos hijas menores de unos diez años, o una madre, una hija y dos amigas, o quizás una madre, dos hermanas y una amiga; o que se yo. A fin de cuentas perturbadas dos mujeres adultas, incluso lindas, y dos niñas de unos diez años de edad. Mientras las mujeres charlan esperando el verde 'semafórico' las niñas juegan a movimientos de alguna danza, juego o ballet. Una de ellas, sencillamente la más activa, salta, corre sin alejarse mucho, realiza giros sobre sí misma y canta algo incomprensible, siquiera para mí. La otra niña mira a su coetánea hiper-activa, sonríe y da saltitos a un ritmo interno antes que externo. O sea da saltintos como le da la gana. Esta última percibe que hay un adulto, entiéndase yo, observando y se corta un poco mientras la hiper-activa sigue en su tónica espacio-temporal, sigue moviéndose más que los precios. 
Así dispuesto el escenario de la vida de los transeúntes modernos, los cinco esperamos el verde: 
Observando, el que escribe esta bazofia. Charlando, las mujeres guapas y adultas. Jugando mediante saltitos y piruetas diversas, las niñas de unos diez años de edad.
De forma inevitable el semáforo se pone verde, todos estábamos esperando ese  momento liberador , y comenzamos a pasar el paso de cebra casi tan alineados como los peones del ajedrez antes del comienzo de una partida .La niña de los saltitos pregunta a la otra niña:
-¿Mañana que vamos a hacer?
Y la otra pequeña comienza una perorata impresionante que me impide, a fecha de hoy, recordar cualquier otro acontecer físico de ese momento del tiempo que compartimos los cinco peatones, los cinco peones.
- Mañana vamos a los columpios.
- Otro día comemos helado.
- Otro día vamos a la piscina.
- Otro día jugamos a las casitas.
- Otro día vamos a Isla Mágica.
- Otro día vamos al cine.
- Otro día visitamos la catedral.
- Otro día vamos al Parque.
- Otro día vamos a la playa.
- Otro día...

La niña de los saltitos escucha y sonríe el discurso de su compañera de interés y edad. El paso de cebra termina su recorrido. Dejo de escuchar las visiones de la vida estival y futura de una niña de diez años que baila, salta y desea. Una ruta diferente a la del grupo femenino despide un 'otro día' y algo más que, hoy, no puedo recordar. Me alejo de ellas en mi caminar y pienso:

-¿Qué pasará otro día?
-¿Qué futuro dejaremos a las nuevas generaciones?

Estas preguntas que siempre manejan las viejas generaciones me llevan a dos proposiciones complementarias ante la esperanza vivida, ante la esperanza de las nuevas generaciones y sus ganas de vivir en paz (o mis ganas de que vivan en paz):

- Temo en mi dolor empático, amigo de la pedantería, que, sin miedo al ridículo, es muy probable que ese Otro Día sea peor que Hoy
- Siento y deseo desde la esparanza utópica que sabremos hacer un mundo mejor. Es posible que ese mundo mejor llegue otro día porque hoy,  precisamente hoy, solo reina el absoluto de los absurdos y la invocación a la hipocresía. 

Como con estas dos proposiciones me indigno o incendio, seguiré con mi indignación perpetua otro día. Mientras tanto buscaré la esperanza...
¡Esperanza! ¿Dónde estás? 
¿Esperanza? ¿Has comprado el aceite?

4 comentarios:

  1. "Ignoro de donde venía o hacia donde iba"

    Pues venías de la calle San Fernando e ibas al Prado de San Sebastián.

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  2. Aguirre la colera de Dios17/7/12 16:28

    "¡Esperanza! ¿Dónde estás?
    ¿Esperanza? ¿Has comprado el aceite?"


    Está en la Comunidad Autónoma de Madrid; y lo que ha comprado no es aceite, sino gasolina para quemar las firmas que recogió hace unos mese en contra de la subida del IVA.

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  3. Anónimo18/7/12 8:57

    En la antigua fábrica de tabacos no solo estaba Derecho.

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  4. Anónimo18/7/12 8:59

    “…ese momento del tiempo que compartimos los cinco peatones, los cinco peones”


    ¿Desde cuado quedas con gente para ventosear?

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