16 de mayo de 2012

Entremés de primavera

Mientras termino la idea gratuita del ascensor espacial AL, que por muy absurda que parezca existen recursos tecnológicos para su construcción, voy añadiendo entremeses para darme tiempo entre una entrada aburrida y la siguiente (me refiero a las descripciones estructurales y funcionales de dicho invento posible y viable a medio plazo-ascensor almeriense).  Dicho esto de manera recurrente , comienzo el entremés primaveral de hoy desde mi pereza contemplativa temporal.


Llegar a la biblioteca pública después de saludar a la heladera inspira primavera concentrada. Los significados se unen a los significantes en una primavera madura. Los capullos se convierten en flores, se ofrecen a la vista en colores variados e intensos, todo importa poco y mucho cruzando el parque Maria Luisa.

Saludo a la heladera con cariño camino de entrar en el linóleo naranja de personas silenciosas y concentradas de la biblioteca. Una vez en ella, en la biblioteca, voy a mi sección favorita y mirando libros escucho una voz fuera, es una voz de tío, es el guardia de seguridad que va con algunas bibliotecarias y sus formas: dulces, consideradas, sabrosas, de mermelada, tristes, alegres, cojonudas...
¿Pero qué hacen? -pienso pobremente.
Miro al detalle durante un segundo y solo están viendo flores diversas, capullos abiertos que ofrecen en este momento olores, colores, formas ,tactos. Flores de una primavera madura en los jardines de la biblioteca pública. Bibliotecarias observando primavera unos minutos en lugar de estar en sus mesas observando libros o apuntes. Buena iniciativa en el tiempo de un café. 
Gozoso y sonriente paso a observar el todo y para ello, para ello, cierro los ojos y concentro mi olfato; pero desde dentro del edificio solo huelo a libros, a linóleo, a celulosa que se oxida con el aire y con el tiempo. Solo huelo los soportes del conocimiento y eso, sinceramente, me gusta. Ya disfrutaré de los olores de la primavera fuera, cuando salga de nuevo. 
Todo esto, lo de fuera y lo de dentro, es un orgasmo de primavera: flores, mujeres y conocimiento impreso. Dejo de ver a las bibliotecarias como abejas de flor en flor. 

Aún hoy, después de varios días, las funcionarias , o empleadas públicas de la biblioteca, siguen sonriendo. La primavera es así. Está llena de colores, risas y, porqué no, belleza. Miro, observo y gozo en paz. Pobre paz que tanto valoro y tanto falta lejos de aquí, lejos de mi Sevilla adoptiva. Paz y solidaridad deberían ser eternas, permanecer siempre pese al darwinismo de la naturaleza. Eso del darwinismo no importa en las sociedades humanas. Ya habrá tiempo de hablar de esa obsesión darwinista de algunos pensadores de hoy. Hoy me quedo con la primavera concentrada, con las flores ,con las usuarias y con las bibliotecarias. Ya vendrán tormentas dialécticas pero hoy, hoy, no es el momento. Hoy gozo del presente de la madura primavera yendo, estando y volviendo del lugar repetido. Hoy soy feliz un mili-segundo.