11 de mayo de 2012

Entremés con Ruth


Este breve entremés de hoy no pretende gran cosa. Su único y último objetivo es expresar una fotografía emocional como tantas otras entradas de este entorno amarillo.
Y sobre fotografías...No es lo mismo fotografiar un momento con una cámara , digital o analógica, que sentirlo y , tampoco es lo mismo, transmitir a los otros lo sentido en un momento concreto del espacio-tiempo, de la vida. Esto último es el propósito de este texto: expresar sensaciones y paranoias de Constantino Carenado, un fracasado que observa.

Comienzo con la foto de hoy:

Me duele en el alma, si la tengo, la situación de Ruth; esa madre onubense que no encuentra a sus hijos...
Poco puedo hacer desde aquí pero llevo tiempo pensando en escribir algo sobre ella y la familia de ella, pues la traté ha muchos años en un sencillo pueblo de huelva, en el campo.
Tengo muchas fotos emocionales con ella y su familia en el pasado. De hecho era la más atractiva, sin menospreciar a su hermana que tampoco estaba mal. Pero los protagonistas de esta breve historia son Ruth y Constantino Carenado, así pues, hoy, tengo que ser parcial sobre asuntos de belleza. Ruth era "una torpedo".

Todo comienza en la boda de un primo mio que se casaba con una prima mía, y no eran primos entre sí. Un tipo de carambola carenada. 
Es la estación de verano, la ceremonia ha pasado, estoy saludado a familiares y amigos de mis primos, mis primos hermanos. Hace mucho calor. Tela de calor. Entre el calor externo e interno soy un volcán reprimido. Un tapón entre escotes y formas. Varios familiares se han desmayado ya, pero aún no lo sé, no me he enterado entre tanto lío y saludo. En esto aparece ella y sonreímos. Aparece Ruth y nos saludamos. Comienzo yo con traje de chaqueta, corbata y calor. Mucho calor.

- ¡Hola! - no me acuerdo de su nombre así que lo obvio y continúo sonriendo sincero y pensando: #siempre me pasa igual#
- ¡Hola! ¡Qué pasa!
- Ya ves. Mi primo ha dicho que sí.
- Y tu prima. Y tu prima. - reímos pues es verdad y gracioso. Una verdad graciosa. Evidentemente el asunto de los primos da mucho que hablar toda la tarde noche de la celebración. 
- ¿Qué estudiaste al final?
- Veterinaria. Estudié veterinaria en Córdoba.
- ¿Ah. Si? Me contó algo mi tío.
- ¿Y tú? ¿Qué has hecho?
- Estudié Magisterio e intenté oposiciones varias veces. Fracasé. Ahora soy comercial. - pienso: #jooo.Siempre fracaso#
  Oye. Estas muy guapa. ¿Cuando te casas?  - continúo tras una pausa mientras ella escucha y sonríe con cierta timidez.
- Gracias. No sé. Ya veremos. ¿Y tú? ¿Tienes algo?
- ¿Yo?. ja,ja,ja - carcajadas son carcajadas y nada más. Como soy muy exagerado parezco un altavoz con un buen amplificador.
  No he tenido suerte: a quien quiero no me quiere, y a quien me quiere no quiero. (mirándola a los ojos).
- Ya. Eso pasa mucho.

En esto aparece su novio, el Sr. Bretón, con cara de ajo-porro y mirada perdida. Interrumpe sin educación el diálogo diciendo al aire:

- ¿Y este quién es?

Las risas se cortan, las sonrisas también, la magia se rompe y se hace el silencio. El tipo no hace siquiera el intento de saludarme, ni pide perdón. Pienso hoy, desde mi paz indignada y sabiendo lo que dicen los medios , que no el juez, que le debería haber dado una ostia no consagrada. Solo una, pero evidente. 
Tras el encuentro e interrupción Ruth se fue despidiéndose y cortada. 

- Adiós.
- Adiós.

Yo tardé en reponerme un rato. Hasta se lo conté a mi mamá...Snifff...
Hay ocasiones en la vida en que cuando uno siente falta de empatía en el otro, en el otro o en la otra, es por alguna razón. Ruth debería haber mandado a tomar por saco a ese señor hace tiempo, pero las cosas no pasan como deberían. Este mundo es Absurdo. Absurdo.

Posdata: entiendan este texto como algo emocional. Para no dar a entender que pretende llamar la atención en la red, esta entrada solo llevará dos etiquetas: absurdo antropocéntrico, absurdo (#joder, no se me han ocurrido otras estupideces, otras etiquetas#).