17 de febrero de 2012

El chino de Línea


Esta secuencia de caracteres de hoy une rumores de mi querido barrio, paranoias personales, legislación vigente y fantasías formidables de mi amigo Ao que ha propuesto , sin saberlo, el título de esta entrada. Gracias amigo Ao. 

Por comenzar por algún sitio de peso en el tiempo que comparto con el espacio y una multitud de seres de toda naturaleza y condición, comienzo por mi querido barrio de izquierdas antes que de derechas. Un barrio donde paso gran parte de mi vida.

Desde hace unos meses ha aumentado la tensión esa que busca culpables de la propia situación. Amigas cercanas y algunos *.pps me estaban avisando desde hacia tiempo.

"-¡No hay que comprar en los chinos!
Así haremos que se vayan."

Esta idea tan sencilla me trae muchos recuerdos sobre errores del pasado. Incluso me recuerda al respetable pueblo judío que se apoya a sí mismo todo lo posible. Desde luego, aunque tenga mis discrepancias éticas con él, es un pueblo coherente. Pero esta visión de coherencia del pueblo judío no es el propósito de esta opinión animal de hoy. El propósito de este texto amarillo es declarar públicamente que si los negocios regentados por chinos de China cumplen las leyes vigentes...
¿Dónde está el problema?
Quizás haya que tomar medidas a nivel internacional, pero eso impediría que empresas españolas hicieran negocios en China, un lugar donde se trabaja doce horas diarias de Lunes a Sábado, un lugar donde el salario medio por persona ronda una cifra inferior a cien euros/mes.
-¿Es posible mayor eficacia laboral y económica?
-¿Rompemos la globalización?
Últimamente ha aumentado la tensión de los rumores en el barrio por dos razones intensas:
- El surgimiento de un nuevo negocio Chino de ropa donde antes vendía motos un empresario español.
- La denuncia de un empresario Chino, distinto al anterior, por competencia desleal: un vendedor ambulante vende fruta en una acera próxima a su negocio.

Esta actitud de caza de brujas, pues no es otra cosa, me asusta como animal ruidoso que soy. Tiemblo. Apesta en muchos sentidos.Para mis es un problema internacional antes que local. 
Como al inicio de este vómito he expresado varias ideas, voy a seguir la secuencia de las partes expresadas. Mi paranoia personal es que creemos demasiado en las dualidades naturales: bueno/malo, feo/guapo, listo/tonto, amor/odio, celo/alegría, dolor/placer, éxito/fracaso, etc...No es que las niegue, pero me asustan las posiciones irreconciliables. Huelo a fascismo y nihilismo. Me lo hago encima. Voy a por unos pañales ahora mismo. Esta paranoia solo tiene una solución radical posible, además de pringar mis calzoncillos con "palominos"...

¿Se pueden cambiar las leyes para que se vayan los "nuevos judíos" con ojos rasgados?

Me considero libre para comprar donde me apetezca. Compraré, cuando pueda, en negocios regidos por nacionales y extranjeros. Los extranjeros ya están aquí. Hasta los aprecio. Ellos lo saben, lo notan. Y tengo miedo al escribir esta idea tan impopular, tan incorrecta.

Para concluir hoy expreso la simpática idea de mi amigo Ao.  Además de sugerir la idea del título: "El chino de Línea" , Ao expresa con humor que para reducir las tensiones entre nuestras dos naciones, entiéndase tensiones a nivel local o de barrios sevillanos, sería interesante que se acelerase el encuentro amistoso de fútbol entre la Selección Nacional y Española de fútbol, y la selección de la República Popular China. Lo sentimos mucho, amigo Camacho, pues vais a perder.

Posdata: considero que este asunto de los chinos no es comparable al asunto de los productos catalanes, que alguna vez he comentado con textos ajenos y dentro de esta bitácora absurda. El asunto de los productos catalanes es un problema interno, es un problema de competencia interna. Todos sabemos que hace años Catalanes y Vascos se llevaron la industria, sector secundario, de una nación que, entre otras cosas, buscaba la mayor autosuficiencia posible. 
Generalizando: el sur suministraba productos del sector primario, materias primas, el norte suministraba productos del sector secundario o industrial. ¿Quién compensa esa tendencia de cuarenta años?
Al respecto del sector terciario no comento nada pues es más complejo generalizar sobre él. Dejo a eme la oportunidad de generar uno de sus comentarios sobre la historia reciente de nuestro "país", "nación" y "estado"; sobre la influencia del antiguo régimen en la distribución del sector terciario en nuestra economía nacional no financiera.