14 de enero de 2012

La empipada del tranvía.


Hace tiempo que Constantino Carenado no escribe alguna historia sobre el Metro_Centro Sevillano, sobre el tranvía, o sobre el gusano pacífico. Como gran comedor de pipas que soy últimamente, para evitar el comentario: "no tengo ni pa pipas", se me ha ocurrido esta historia. Mi mente enfermiza y resfriada es así. 

Esta breve historia transcurre una mañana de invierno en que Margarita quiere ir al centro para asistir a la feria del libro. A una de esas ferias del libro que hay cada cuatrimestre. Su pelo corto y plateado, su sonrisa frecuente se dirigen antiguos hacia la estación de San Bernardo. Tan frecuente es su paso que parece que patina sobre las aceras del área de intercambio de pasajeros. San Bernardo es ahora ese tipo de lugar de paso en que la estación de tren se mezcla con la del metro , besa a múltiples paradas de autobús, acaricia a bicicletas, peatones y carritos de todo tipo, y "morrea" con el tranvía. 
Margarita , en su presura, mira la cantidad de gente que espera el tranvía. Una verdadera multitud en que destaca un grupo de adolescentes, asociación o colegio, y una ciega que palpando con su perro negro grita  en el cuello del animal : No me acaricien Estoy trabajando.

Margarita espera, observa y sube cuando el tranvía parece que va a dejar la estación atrás. El gusano pacífico siempre hace lo mismo en San Bernardo, parece que se va sin los viajeros. Debe ser su diseño. Al diseño de la estación me refiero porque el monovolumen de veinte metros le gusta a Margarita y a mi -a que negarlo-. La anciana singular y afable no piensa en ayudar a la ciega porque está rodeada de gente dispuesta. Varias personas hablan tranquilamente con ella. No está sola ni está indefensa. Ligera entra con los jóvenes, y "jóvenas", en el Metro_Centro. El gusano pacífico completa su aforo en poco tiempo mientras los adolescentes charlan, bromean, observan, destacan y pican. Pronto los más activos, los que tienen más ganas de protagonismo, toman las riendas del teatro de las relaciones humanas adolescentes. Una adolescente de melena negra y hablar seguido no para de expresarse entre parada y parada.

- ¿Tienes pipas? - Le pregunta a un compañero.
- Si. Pero no tires las cascaras al suelo . ¿Vale?
- Vale. Vale. -Recogiendo un puñado que le ofrece su amanerado compañero .

Como la envidia es algo natural e imitativo, todos, pero todos, comienzan a pedir y comer pipas del paquete grande. Hasta Margarita acepta generosa un puñado. Los jóvenes, Margarita y otros usuarios llegan comiendo pipas al Archivo de Indias. Pocos pasajeros bajan ahí para evitar los acontecimientos que siguen sin piedad. El tranvía baja las garras y comienza a circular con baterías o, vale, supercondensadores. La adolescente de melena suelta y morena come pipas mientras habla sobre la marca de su reloj de pulsera. Mientras habla nota que el número de pipas que tiene en la mano, y el número de cáscaras del bolsillo de su abrigo, aumenta hasta desbordar sus contenedores.

-¿Pero esto que es?
- Joooo - expresa un joven homosexual.
- Están salidas - vuelve a expresar el mismo chaval al que atraen los hombres. El que ofreció las pipas a todo el mundo.

Todos se toman la situación con sorpresa, humor y cachondeo mientras pipas y cáscaras aumentan su número. Los adolescentes super-hormonados, llenos de hormonas hasta las cejas, dejan de reírse cuando ven que lo que le sucede a su compañera, le ocurre a todas las personas que han aceptado los puñados de pipas. Margarita es una de ellas. Se asusta, tira de la palanca de emergencia. El gusano pacífico se detiene frente a la calle Alemanes, en medio del cruce de dicha calle con la Avenida de la Constitución. Las puertas permanecen cerradas, pipas y cáscaras crecen llenando el suelo del vehículo. El gusano pacífico pierde su paz, su calma, su sino. Muchos usuarios intentan salir pero no pueden. Muchos usuarios gritan. El tranvía no se mueve, no se abre. Permanece llenándose de semillas de girasol tostadas que se expanden como si estuviesen vivas.

¡Pipas!
Pipas llenas y vacías por todas partes.
¡Pipas!

Unas personas se mueven asustadas pisando las pipas que crecen y sus cáscaras. Otras permanecen quietas e incrédulas. Todos, quieran lo o no, están "empipados".Nadie entiende el porqué. Ni que fuese maná de girasol. La ciega con su perro pregunta al próximo:

- ¿Qué sucede?
- ¿Qué es esto? -nadie contesta porque solo hay gritos y miedo verbal concentrado que crece.

Mientras, el cartel que cuelga del cuello de su perro, ese que dicta: no me acaricien Estoy trabajando, pasa de estar vertical a horizontal. Las pipas llegan hasta el cuello del perro negro. El miedo se convierte en terror. El perro comienza a ladrar desaforado y a morder pipas a dentelladas caninas. El tranvía comienza a moverse hacia Plaza Nueva con las puertas cerradas. Entre gritos de desvaríos verbales arriba a Plaza Nueva con pipas llenas y vacías. 

¡Pipas!
Pipas tostadas de girasol.

El tranvía de los gritos llega lentamente a Plaza Nueva,incluso renqueando abre sus puertas, expulsa en marea a pasajeros, pipas, cascaras y perro negro. Todos caen "empipados" sobre las semillas y cáscaras de girasol. Hartos de semillas gritan libres. La cantidad de pipas ha dejado de crecer. Solo hay magulladuras y algún desmayo. Nadie ha muerto. No hay sangre ni heridos de consideración. Muchos sevillanos, y sevillanas, van a odiar las pipas a partir de ahora. Gira el sol. Varias ambulancias llegan y atienden a las personas por orden de lesión y edad.

Han pasado diez días desde el incidente. Los técnicos y científicos han supuesto una relación extraña entre pipas y supercondensadores. Desde este momento una pegatina dicta en todas las puertas de todos los tranvías de Sevilla:

- Prohibido comer pipas.

Y algún guasón añade con pegatinas de archivo anexas y puntuales:

- ¡Riesgo de "empipamiento"!


Atentamente, Constantino Carenado.

4 comentarios:

  1. Standard and Poors15/1/12 10:20

    Rebajo la nota del blog a ZZ-

    ResponderEliminar
  2. Moody's15/1/12 11:20

    Otra historia como esta y te rebajamos la calificación literaria a "bono Sánchez Dragó".

    ResponderEliminar
  3. No se confirma que Carenado haya cobrado stocks options al poseer la mayoria de las acciones de Los Lagares. Tampoco que sea consejero delegado de pipas Kelia (las de la rana)

    ResponderEliminar
  4. Julio Cesar Iglesias16/1/12 21:32

    "Muchos sevillanos, y sevillanas..."

    Tu quoque, fili mi

    ResponderEliminar