18 de diciembre de 2011

¡Por las santas bibliotecas!


Es evidente que esta bitácora habla mucho de mí, para lo bueno y para lo malo es inevitable. Esta entrada es un canto a los templos del conocimiento y la opinión. Es un canto a las bibliotecas, mis nuevos templos del escepticismo. Quizás haya que quemarlas para que el conocimiento no se extienda más allá de la televisión, de Internet y de la prensa. 


¿Desaparecerán los libros?  Ohhhhh 
¿Para poder leer cuando sea pobre necesitaré un artefacto electrónico?
¿El que no tenga el artefacto no podrá leer? Ohhhhh


Comienzo mi canto personal, intimo, parado y no parado...pero canto.
Me encanta visitar la biblioteca Infanta Elena. 
Me encanta su linóleo rojo e ir conociendo a sus jubilados y parados frecuentes. 
Me encanta contemplar y oler a las mujeres que la visitan y usan. Muchas nalgas contempladas me aturden, incluso confunden entre lineas y descansos.
Me encanta sacar hasta seis libros para no leer ninguno. Me encanta.
Me encanta sentarme en sus mesas grises y escuchar vocecitas de ratitas presumidas que estudian juntas e incluso ríen con sordina. Me encanta ir y estar en la biblioteca Infanta Elena. Es mi templo. Un templo donde la cultura libre o forzada se muere o fluye, hasta se mueve. Debe ser el color rojo de su suelo, quizás su aislamiento eléctrico. 
Me encantan las bibliotecarias cuando sonríen, no me importa su edad.
Me encanta leer porque no da dinero ni produce en primera instancia. De momento leer es gratis y seguramente deje de serlo algún día...Ya buscaran una manera de desarrollar al hombre mediante un control ideológico impecable. Lo buscaran y encontrarán, lo huelo desde aquí:

-Snifffffff

El control ideológico siempre ha sido clave. El control del capital y su poder también. El capital no cree en el hombre si no produce eficiencia. Pero el hombre simple, el hombre sencillo, genera  cultura, genera y pringa porque es un "pringao".

¿Podrá parar la cultura el capital?
¿Permitirá la cultura meditar?
¿Permitirá reflexionar?

¡Leed!
¡Pensad!
¡Reflexionad!
¡Hacedlo!
¡Por las Santas Bibliotecas!

Oled su celulosa ecológica.
Oledla.
Oled su linóleo.


Pensad más allá de vuestro interés aunque sea imposible.
Aunque no podáis como yo no puedo.
Endogamia provechosa y paro, futuro incierto.
Esclavos.

¡Snifffffff!