23 de diciembre de 2011

Biblioteca en linóleo rojo


Hoy voy a ser un poco más políticamente correcto que el otro día, o muchos días. Me apetece y subo de nuevo parte de la entrada más reciente para que se observe un texto puro y duro, sobre todo "duro", sin reflexiones "chimpancipéscas" o gritos camuflados...

Me encanta visitar la biblioteca Infanta Elena. 
Me encanta su linóleo rojo e ir conociendo a sus jubilados y parados frecuentes. 
Me encanta contemplar y oler a las mujeres que la visitan y usan. Muchas nalgas contempladas me aturden, incluso confunden entre lineas y descansos.
Me encanta sacar hasta seis libros para no leer ninguno. Me encanta.
Me encanta sentarme en sus mesas grises y escuchar vocecitas de ratitas presumidas que estudian juntas e incluso ríen con sordina. 
Me encanta ir y estar en la biblioteca Infanta Elena. Es mi templo. Un templo donde la cultura libre ,o forzada, se muere o fluye. Debe ser el color rojo de su suelo, quizás su aislamiento eléctrico. 
Me encantan las bibliotecarias cuando sonríen, no me importa su edad.
Me encanta leer porque no da dinero ni produce en primera instancia. De momento leer es gratis y seguramente deje de serlo algún día...Ya buscaran una manera de desarrollar al hombre mediante un control ideológico impecable. Lo buscaran y encontrarán, lo huelo desde aquí:

-Snifffffff



4 comentarios:

  1. MarceLINO LEOponcio23/12/11 19:33

    Es verdad que desde que abrieron el ala porno vas mucho. Y donde tú te sientas el linóleo rojo se ha puesto blanco.

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  2. Sniiiffff....

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  3. "Me encanta contemplar y oler a las mujeres que la visitan y usan."


    Desde que vas a la "Infanta Elena" han puesto al lado de la máquina de café, una expendedora de sprays de pimienta.

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  4. No se confirma que obligaran a los norcoreanos a leer poesía carenada para aparecer llorando ante las cámaras.

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